1. En el campo


    Fecha: 16/04/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Tito, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    Noche calurosa y yo sola en la cama, sin sábanas encima, un poco sofocada. Serían las 2 de la madrugada cuando salí al patio para refrescarme un poco. El calor de la noche de enero se sentía adentro pero afuera una brisita ayudaba. Me senté en una silleta bajo el mango, en la parte oscura. Mi marido no estaba porque de lunes a sábado se quedaba en la estancia donde trabajaba. Así que hice lo que es usual en cualquier mujer joven que necesita del sexo. Abrí las piernas y me froté la vagina por sobre la tela del pantaloncito corto con el que solía acostarme. No pasó mucho y me quité la prenda. Mis dos manos se encargaban de la dulce tarea. Un ronquido jadeante acompañaba la penetración que mis dedos iniciaron. Me paré y alcé una pierna pisando la silleta para ocuparme mejor de mí misma. Mis pechos grandes y firmes saltaban bajo la remera ya empapada de sudor. Acabé gimiendo muy despacito, por precaución. Luego me calcé el short y fui hasta el rancho a buscar una herramienta adecuada. Entré sin hacer ruido y saqué de un bolso bien escondido una goma que siempre era el recurso final. Volví con mi instrumento a refugiarme bajo el mango y sentada nuevamente me masturbé con esa goma. Volví a tener un orgasmo precioso y con mis piernas temblando me acariciaba los pechos. También lamía y chupaba la gran goma. Muy gratificante todo. Después de satisfacerme caminé hasta el fuentón con agua y desnuda me eché un par de baldes encima. Tomé el toallón y justo cuando iba a regresar a la ...
    ... pieza oí a mi hijo Eduardo llamándome.  El muchacho se acercaba, así que me vestí con esas mínimas prendas y salí a su encuentro. 
    "Me estuve bañando, hace mucho calor" le dije y le besé una mejilla. "Bueno", respondió. "Te busqué en la pieza y no estabas". 
    "¿Qué pasa? Estás bien?
    "Si. Un poco triste nada más. Quería dormir con vos"
    "Bueno, tranquilo, vení entonces"
    Mi muchacho solía dormir conmigo de vez en cuando. 
    Mientras él iba a su pieza a buscar no sé qué, yo me tendí boca abajo, inquieta todavía por la sesión que tuve bajo el mango.
    Al otro día me levanté temprano para preparar el desayuno. Mí hijo despertó a las ocho y fue a la cocina. Le serví su desayuno y me senté junto a él. 
    Más tarde fue a juntar leña y yo al gallinero a juntar huevos. Al mediodía comimos un pedazo de carne que el asó en la parrilla y en la sobremesa me invitó a ir a laguna a nadar un rato. Me puse un short cortito, una remera y las ojotas. Él solo un slip, lo que me causó una cierta turbación. Como sea, fuimos y nadamos. Después a tendernos en el pasto. De  regreso al rancho mí hijo me dijo que le gustaría que yo usara algo más para nado que eso que llevaba puesto. Me reí y le dije que bueno, que al día siguiente. A la siesta siguiente me lié con una toalla y me la retiré antes de entrar al agua. Sin comentarios él no pudo menos que examinarme con algo de timidez. Nunca antes me había visto así y me causó placer verlo turbado. Es que mi cuerpo era en verdad espléndido. A la siesta nos ...
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