1. Ocho cargas, sin parar


    Fecha: 20/04/2026, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: OceanoBlanco, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... ninguno era gay y que solo querían sacarse la leche
    
    Todo esto que me decía por audios me ponía duro, los tragos que daba ahora eran más largos para soltarme del todo y no bajar de ese estado en el que ya estaba, sino elevarlo mas. Todos eran pibes más mayores que yo que tenía 23 años, todos heteros y con ganas de romperme el culo. Me sentía indeciso, sin embargo ya me había cambiado de pantalón por las dudas, ahora llevaba un pantalón largo oscuro, de esos de algodón con elástico, más ligeros, que me resaltaban más el culo, sin ropa interior y un buzo negro con capucha. No recibí más mensajes de él, toda la conversación se había paralizado por unos 15 o 20 minutos, yo tampoco insistí. Todo apuntaba a que mi mente tenía algo de razón todavía y había sido un chat más. Hasta que me vuelve a escribir —Venite, acá te rompemos el culo— seguido de su ubicación.
    
    Al revisar la ubicación veo que no era tan alejado de casa, unas 13 cuadras más o menos. La curiosidad y esa incomodidad que se mezclaban, ese interés y duda de "No sé que esperar" me provocaban esa inquietud mental de imaginar posibles escenarios. Un trago profundo más y salgo de casa... comienzo a caminar hacia esa ubicación, por momentos lo hacía a pasos lentos a ver si cambiaba de decisión como buscando que algo distinto me saque de eje y finalmente me termine negando. Daba vueltas algunas cuadras distintas saliéndome de la ruta destino para alargar más la trayectoria. Revisaba el celular, algún mensaje de otro ...
    ... pibe aparecía: "Tenés ganas de chuparme la pija?". Con los dedos temblorosos, el pulso acelerado le respondo a la manada de pibes —Dale bebé, si me esperan un rato salgo para allá y llego en 20 minutos— 
    
    Esto en cierta forma confirmaba que la decisión ya estaba tomada, podría negarme y no ir, total era todo anonimo, ellos ni saben quién soy. Pero la curiosidad y el morbo que sentía querían experimentar esto. El corazón me latía más fuerte, ahora el frío de la noche se sentía, la respiración se me agitaba y mi atención se centraba en esos posibles escenarios: que hago cuando llegue? Que les digo? Cómo se empieza esto? Seguramente van a buscar humillarme son 8 contra 1, repasaba en mi cabeza. —Dale putita, te esperamos no tardes sino ya fue— me había respondido el último mensaje confirmando que seguían disponibles. 
    
    Si algo había aprendido con las experiencias anteriores es que al macho le gusta verte más puta, más sumisa, más vulnerable, sentir que puede controlarte y dominarte. Entonces a medida que iba caminando y llegando al lugar que marcaba el GPS, me quité la careta de pibe masculino y comencé con mi rol de puta afeminada que les gusta. Cambiaba mi expresión corporal tanto como gestos, posturas, forma de hablar, todo exagerado un poco más, movimientos delicados y suaves, contorneo evidente en cada paso, el pantalón de algodón un poco más subido para definir con mayor visibilidad mi culo que en un rato terminaría destrozado. Ya estaba entregado a la situación y me ...
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