-
Me tiré al feíto de la oficina
Fecha: 29/04/2026, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: VillaEgo, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Estaba tan cachonda esa noche que no pude resistirme. Mi cuerpo ardía, mis pezones duros rozaban contra la blusa y mi coño palpitaba con una necesidad urgente. Abraham, ese compañero de trabajo con cara de sapo, pero cuerpo atlético y, según los rumores, una polla enorme, me había invitado a una chifa. Normalmente lo habría mandado a la mierda por su fealdad, pero el calor entre mis piernas me traicionó. 'Está bien, vamos', le dije por mensaje, sintiendo ya cómo mi culo grande se movía con anticipación al imaginarlo follándome. Llegamos al chifa, un lugar cutre con olor a arroz chaufa y pollo salteado. Nos sentamos en una mesa apartada. Él me miraba con ojos hambrientos, pero yo evitaba sus labios asquerosos. En cambio, me acerqué y le besé el cuello, mordisqueando su piel salada mientras mi mano bajaba a apretar el bulto en sus pantalones. 'Estás duro para mí, ¿verdad?', le susurré al oído, dominante como siempre. Se le escapó un gemido. Pedimos algunos platos, pero yo no podía esperar. Comimos rápido, pagó y salimos directo al hostal más cercano, un tugurio con habitaciones baratas y camas chirriantes. Apenas cerramos la puerta, lo empujé contra la pared. 'Quítate la ropa', mandé. Su polla saltó libre, enorme, venosa, al menos 20 centímetros de grosor impresionante. Me relamí los labios. Me desvestí despacio, dejando que viera mis curvas: 88-70-98, mi culo enorme y redondo que tanto le gustaba, algo subido de peso, pero perfecto para lo que venía. Le metí la cara sobre ...
... mis tetas a la fuerza, mientras le decía 'Chupa fuerte, lame hasta que te diga basta'. Su boca chupaba y mordía, saliva por todas partes, mientras yo me tocaba el coño empapado. No quería ver su cara fea, así que me puse de perrito en la cama, arqueando la espalda para que mi culo se ofreciera como un banquete. 'Fóllame así, métemela toda'. Él se colocó detrás, agarrando mis caderas anchas. La cabeza de su polla rozó mi entrada húmeda y empujó. Dios, qué grosor. Me abrió el coño de un solo golpe, llenándome hasta el fondo. Gruñí de placer, empujando hacia atrás para controlarlo. 'Más fuerte, cabrón, dame duro'. Él obedecía, embistiéndome con fuerza, sus bolas golpeando mi clítoris. Mi culo rebotaba contra su pelvis, ondas de carne temblando con cada estocada. Yo dominaba el ritmo, moviéndome para que su polla rozara justo donde lo necesitaba. 'Sí, así, fóllame el coño profundo'. Sudábamos, el cuarto olía a sexo mientras escuchábamos los gritos de los cuartos vecinos. Sentí su polla hincharse. 'Sácamela y córrete en mi espalda', ordené. Él salió jadeando y chorros calientes de semen me salpicaron la espalda, resbalando por mis curvas hasta mi culo. Gemí satisfecha, mi coño aun palpitando sin correrme del todo. Descansamos un rato, pero el fuego no se apagó. Yo seguía caliente, mi culo grande ansiando más. 'Otra vez, pero deja de intentar besarme en la boca, feo', le advertí. Lo puse de rodillas y le chupé la polla un momento para endurecerla de nuevo, saboreando mi propio ...