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Mi regalo de cumpleaños
Fecha: 03/05/2026, Categorías: Zoofilia Tus Relatos Autor: Vale 19, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Me llamo Valeria y esa noche cumplí 19. Era mi primera vez y yo quería que fuera lento, suave y especial. Mis papás habían salido, la casa estaba en silencio y yo estaba nerviosa pero muy mojada. Me puse a cuatro patas en la alfombra de mi cuarto con mi pijama rosada: la blusa cropped de manga larga que me cubría apenas las tetas y los pantalones bajados hasta medio muslo, con mis calcetas negras puestas. Bruno, mi mestizo negro grande y fuerte, subió sobre mí. —Despacio, Bruno… por favor, es mi primera vez —susurré temblando. Sentí su verga caliente rozando mi entrada virgen. Empujé muy lento hacia atrás. Poco a poco fui sintiendo cómo entraba, abriéndome. Hubo un dolorcito agudo cuando rompió mi himen y solté un gemido largo y bajito. Bruno empezó a moverse… pero él no quería lento. De repente aceleró. Sus embestidas se volvieron fuertes, profundas y rápidas. El nudo empezó a hincharse rápido dentro de mí, estirándome. —¡Ahhh! ¡Bruno, más despacio! —gemí, pero él no me escuchaba. Me folló con fuerza animal desde el principio. Sentía su verga gruesa entrando y saliendo sin control, golpeando bien adentro. Mis tetas rebotaban dentro de la blusa rosada, mis calcetas negras se deslizaban en la alfombra. A pesar de que yo quería lento, su manera salvaje me estaba volviendo loca de placer. Primera vez: Se trabó con el nudo y me llenó por completo de semen caliente. Me corrí temblando, apretándolo fuerte mientras chorros salían alrededor de su ...
... nudo. Después de unos minutos el nudo bajó y Bruno salió. Pero no terminó ahí. Me dio la vuelta, me puso de lado y me volvió a montar. Esta vez me folló más profundo, gruñendo cerca de mi oído. Yo gemía sin control, ya no le pedía que fuera lento. Segunda vez: Me puso contra el espejo. Podía verme la cara de puta mientras me cogía por detrás. Sus embestidas eran brutales. Me corrí otra vez gritando su nombre y él me inundó de nuevo con leche espesa. Tercera vez: En la cama, boca arriba con las piernas abiertas. Bruno me folló mirando hacia mí, sus patas sobre mis hombros. La blusa rosada estaba subida, mis tetas al aire y mis calcetas negras todavía puestas. Fue largo y salvaje. Me corrí tan fuerte que mojé toda la sábana. Cuarta y quinta vez: Ya casi de madrugada, me puso otra vez a cuatro patas. Estaba adolorida pero no quería que parara. Me cogió con más fuerza que nunca, el nudo entraba y salía con dificultad de lo hinchada que estaba. Me llenó dos veces más, una detrás de la otra. Toda la noche fue un vaivén de gemidos, sudor, baba y semen. Mi pijama rosada quedó completamente empapada y manchada. Mi coño rojo, hinchado y chorreando. Cuando por fin salió el sol, me quedé tirada en la alfombra exhausta, con las piernas abiertas, la blusa subida y los pantalones bajados. Bruno se acostó a mi lado y me lamió suavemente, como cuidándome después de haberme cogido sin piedad toda la noche. Aunque yo quería que fuera lento… me encantó que Bruno no me hiciera caso.
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