1. Pinocho Garchoto no le crece la nariz le crece el choto


    Fecha: 04/05/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Vergamorcilla, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X


    Geppetto un viejo  no era el viejo carpintero bondadoso de los cuentos, Geppette le decían por chupa verga.
    
     Los años lo habían convertido en un viejo depravado, sucio y obsesionado con su propia creación.
    
    Vivía en un taller oscuro y húmedo lleno de serrín, olor a madera podrida, semen seco y mierda. Tenía más de 70 años, cuerpo flaco y huesudo, barba larga y amarillenta, ojos hundidos llenos de lujuria enferma. 
    
    Siempre andaba desnudo o con un delantal sucio abierto al frente, dejando que su verga vieja, arrugada y semi-dura le colgara entre las piernas flacas. Sus huevos eran grandes, caídos y peludos, siempre sudados.
    
    
    Desde que creó a Pinocho, Geppette se había vuelto completamente adicto a su “verga de madera”. 
    
    Cada noche lo ataba sobre el banco de trabajo, con las piernitas abiertas y la verga monstruosa de Pinocho apuntando al techo.
    
    — Mi bonito mentiroso… —gruñía Geppetto mientras le acariciaba la enorme polla de madera con sus manos callosas y llenas de astillas.
    
    Le untaba la verga con aceite de linaza mezclado con su propia mierda fresca para que brillara. 
    
    Luego se subía encima del banco y se sentaba lentamente sobre la verga gigantesca de Pinocho, forzando dentro de su culo viejo y arrugado. 
    
    El ano de Geppetto estaba permanentemente dilatado y flojo de tanto usarlo, se le caigan los soretes al caminar 
    
    Mientras se follaba a sí mismo con la polla de su creación, le daba órdenes:
    
    
    — Mentí, Pinocho… Decime que me querés como ...
    ... padre.
    — Te quiero, papá… —respondía Pinocho con voz temblorosa.
    ¡CRACK!
    La verga de madera crecía varios centímetros dentro del culo de Geppetto, abriéndolo más, desgarrando tejido viejo. Geppetto gemía de dolor y placer enfermo, sangrando un poco por el ano mientras cabalgaba más fuerte.
    A veces lo ponía boca abajo sobre el banco y le follaba el pequeño agujero de madera que le había tallado entre las nalgas. Lo violaba con su verga humana vieja y apestosa, metiéndosela hasta el fondo mientras le tiraba de la nariz larga.
    — Sos mi juguete, mi puta de madera… —jadeaba Geppetto, escupiendo en la cara y dándole cachetadas.
    
    Cuando estaba a punto de correrse, sacaba su polla arrugada y se la metía a Pinocho en la boca, obligándolo a chupar. Le eyaculaba semen amarillento y espeso directo en la garganta de madera, mezclándolo con la resina que Pinocho babeaba.y el aserrín del culo 
    
    Lo peor venía cuando Geppetto se ponía realmente enfermo:
    Ataba a Pinocho de pies y manos, le abría la boca con un separador y se sentaba encima de su cara
    
    . Le cagaba directamente en la boca mientras le masturbaba la verga monstruosa con ambas manos. Después recogía su propia mierda con los dedos y se la untaba por toda la polla de madera, haciendo que brillara oscura y asquerosa.
    
    — Mirá cómo brilla mi hijo… cubierto de la mierda de su papá —se reía el viejo pervertido.
    Geppetto también había empezado a tallar “hermanos” para Pinocho: pequeños muñecos con agujeros en el culo y la boca, ...
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