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Mi historia de esa tarde inolvidable con tres chicos
Fecha: 05/05/2026, Categorías: Sexo en Grupo Tus Relatos Autor: VillaEgo, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
¡Ni siquiera sé por dónde empezar! Tengo 30 años, estoy de siete meses de embarazo, mido 1.63 metros y mi culo siempre ha sido mi orgullo: 98 centímetros de pura curva, redondo y carnoso, incluso antes de que mi panza se pusiera así de grande. Vivo con mis padres y mis hermanos, incluido mi hermanito de 20 años, que es un desastre con sus amigos. Todo empezó cuando uno de ellos, un chico de 19 años llamado Alex, me agregó en Instagram. Al principio pensé que era un error, pero sus mensajes calientes me encendieron. Me lo follé una vez, y desde entonces él no paraba de fantasear con más. El papá de mi bebé me dejó hace meses cuando le conté del embarazo. Me dijo que no quería responsabilidades y se largó. Pero el embarazo me tiene ardiendo todo el tiempo: mis pezones duelen de lo sensibles que están, mi coño chorrea humedad constante y mis hormonas me convierten en una puta insaciable. Así que cuando Alex me propuso venir con dos amigos —hermanos gemelos de 20 años, Marco y Mateo— a mi casa, no lo pensé dos veces. Les dije que vinieran esa tarde, porque todos en la familia habían salido: padres de compras, hermano en la universidad. La casa era mía por horas. Llegaron puntuales, los tres con esa mirada de lobos hambrientos. Alex, el de 19, alto y delgado con una verga que ya conocía bien, gruesa y venosa. Los gemelos, Marco y Mateo, idénticos: musculosos, pelo corto negro, sonrisas pícara y pollas que prometían guerra —las vi abultarse en sus pantalones de inmediato. Los ...
... llevé directo a mi cuarto, cerré la puerta y les dije: 'Chicos, hoy no hay límites. Mi coño está loco por sus vergas, fóllenme hasta que no pueda caminar'. Empecé quitándome la ropa: mi vestido suelto cayó al piso, revelando mi panza enorme y redonda, mis tetas hinchadas goteando un poco de leche, y mi culo gigante meneándose. Me tiré en la cama boca arriba, abrí las piernas y mostré mi coño depilado, ya mojado y hinchado por el embarazo. 'Vengan, lámanme primero', les ordené. Alex se lanzó primero, enterrando la cara entre mis muslos. Su lengua lamió mi clítoris hinchado, chupando fuerte mientras metía dos dedos en mi coño empapado. '¡Joder, estás más jugosa que la última vez!', gruñó. Marco y Mateo se desnudaron rápido, sacando sus vergas idénticas: 20 centímetros cada una, gruesas como latas, cabezas rojas palpitando. Se pusieron a cada lado de mi cabeza, frotando sus pollas contra mis labios. Abrí la boca y empecé a mamarlas alternando: chupé la de Marco hasta la garganta, saliva cayendo por mi barbilla, luego la de Mateo, lamiendo las bolas peludas. No pasaron ni diez minutos y yo me había corrido en la boca de Alex y este ya estaba duro como piedra y listo para penetrarme. Se subió encima, alineó su verga con mi entrada y me penetró de un empujón. '¡Aaaah, sí! Fóllame fuerte, cabrón', gemí mientras su polla estiraba mis paredes vaginales, chocando con mi cervix sensible. Marco y Mateo seguían follando mi boca, turnándose para metérmela hasta el fondo. Alex me bombardeó ...