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Lo que hace feliz a mi hija.
Fecha: 07/05/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Joanluzian, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Hola, soy una mujer madura ya, 52 años bien vividos, separada, tengo dos hijas, una de 27 ya casada y otra de 24 que estudia fuera. Como madre divorciada tuve que enfrentarme a lo duro que es mantener, criar y educar a dos hijas yo sola; su padre al separarnos se olvidó de su compromiso y nunca las apoyo, razón por la cual ellas decidieron cortar todo vínculo con él. Confieso que no fue fácil, sobretodo con la mayor que siempre fue de carácter muy duro y rebelde, de todos se enojaba y parecía estar peleada con todos. Esto cambio cuando ya estaba trabajando después de terminar su carrera conoció a un chico muy guapo, atento y gentil; su trato la fue transformando, sonreía todo el tiempo y ya era positiva y alegre... Llegó el gran día de su boda y estuvo radiante todo el tiempo. En una plática posterior con ella le comenté sobre su cambio y me confesó que era muy feliz en su matrimonio, que Charlie, su esposo la hacía inmensamente feliz, pero lo que mas le agradaba eran las noches de pasión y lo amoroso y ardiente que era. Yo le manifesté mi tranquilidad y la felicité por eso. Sin embargo a partir de esa plática con ella, quedé intrigada, inquieta por todo lo que me contó; no creí que un hombre pudiera cambiar tanto a mi hija y decidí investigar por mi cuenta el porque de tanta felicidad. Me imaginaba como la besaba, como la acariciaba y la pasión que provocaba en ella y me excitaba tanto pensarlo que Charlie sin querer, fue despertando en mí, sentimientos que creía ya ...
... olvidados; Cuando sola en mi recámara pensaba en ellos, imaginaba las escenas mas ardientes y al sentirme toda mojada por la excitación muchas veces me toqué pensando en él y los orgasmos que me producía eran fantásticos. En una tarde que mi hija habló para avisar que no llegaría a casa a una invitación a cenar para ellos ya que tenía aun mucho trabajo en la oficina y me pidió que atendiera a su marido pues él si asistía y que le mandara algo de la cena después cuando él se fuera. Yo sin desearlo, me puse muy feliz por estar sola con Charlie, debo confesar que me sentía muy emocionada, como novia esperando a su cita, mi ilusión de estar solos despertaba mucho nerviosismo y alegría íntima. Cuando él llegó, traía una botella de un vino lambrusco delicioso que a mi me encanta, vino que degustamos desde el inicio de la cena y en su desarrollo. Cenamos, la plática era muy amena y a medida que consumíamos el vino, me sentía mas y mas desinhibida, poco a poco fui tomando valor, Charlie me sugirió pasar a la sala a seguir platicando y yo acepté gustosa. Nos sentamos en el sofá juntos y en la confianza del ambiente le dije que le agradecía muchísimo hacer feliz a mi hija, que la veía tan feliz y que la verdad, a veces me daba un poco de envidia. Él muy lindo me expresó que no debía sentirme mal, que algún día conocería a alguien pues aun era joven y bella... Yo le agradecí sus palabras pero le dije que era un mentiroso galante. Él reafirmó sus opiniones y me dijo que lo creía de ...