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12 HORAS DE PUTA
Fecha: 13/05/2026, Categorías: No Consentido Tus Relatos Autor: VEKU, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... micrófono con una mini cámara en el vestido a Valentina. Lo malo era que ella no podría escucharnos ni comunicarse con nosotros. Esperábamos que fuera suficiente no solo para grabar la nota, sino para actuar en caso de que surgiera alguna dificultad y poder auxiliarla. Minutos después, solo quedaba esperar a una mujer a la que habíamos contactado con anterioridad: Janette. Al llegar, doña Janette, Valentina descendió del móvil con confianza. Me solicitó que la acompañara para entregarme su abrigo más adelante, el que la cubría del frío y, por supuesto, ocultaba sus atributos. Accedí a acompañarlas, aunque Janette no estuvo de acuerdo en que llegáramos juntos. Mientras caminábamos se hizo un silencio. El ambiente y las fachadas de los edificios y casas eran estremecedores, por lo que Valentina me tomó la mano (que estaba fría) y en su rostro ya se reflejaba el temor. Me apretaba la mano cada vez más mientras nos adentrábamos en el sector del barrio Santa Fe. Al llegar a la calle 24, doña Janette fue clara y, dirigiéndose a mí, me dijo: - Janette: Hasta aquí puede acompañarnos. De allí en adelante seguiría por su cuenta Valentina. Aunque estaríamos atentos a ella a la distancia, percibí como si estuviera entregando consentidamente una res al matadero. Ella entonces se quitó el abrigo y exclamó con algo de humor: - Valentina: Robert, como el problema va a ser el frío. Yo, asintiendo con la cabeza, solo recibí el abrigo. Mi instinto de hombre pensó al verla con ese ...
... vestido provocativo: «Ojalá no la dañen». Seguro ella notó mi preocupación y añadió: - Valentina: No te preocupes, estaré bien, Robert. Igual tú serás mi gran protector en la distancia. A lo que le respondí: - Yo: Seguro, Valentina. Aquí estaremos pendientes de usted. Fueron las últimas palabras que cruzamos antes de despedirnos para que yo llegara por mi lado al PutiClub. A paso rápido me llegué primero, pero igual que Jair, que estaba en el móvil, podíamos escuchar todo lo que pasaba con Valentina, aunque con una sensación de intranquilidad. Recibí un mensaje de Jair que decía y contesté: - Jair: Va a necesitar mucha suerte la Sta. Valentina, ¿no cree? - Yo: Seguro que sí. Porque no sé si admirar su valentía o valorar su brutalidad al meterse en ese sitio vestida así. - Jair: Sí, la Sta. Valentina, pobrecita. No sabe que se metió a una cueva llena de hienas hambrientas y va a ser vista como una presa muy sabrosa. Porque sí que estaba buena, ¿no, Robert? - Yo: Sí, va a despertar el apetito en ese lugar por ella. Mientras tanto, Valentina había comenzado su labor periodística y empezó a preguntarle a Madame Janette sobre su labor y oficio mientras caminaba por la carrera 17: - Valentina: Janette, quisiera que me cuente algo sobre el negocio. - Janette: Sí, claro, vamos a darte tu inducción, pero es mejor que me llames doña Janette. Esa contestación de Janette no me gustó. Para mí estaba sugiriendo algo más profundo, pero todos lo dejamos pasar. Janette empezó a hablar ...