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La esposa de mi amigo
Fecha: 16/05/2026, Categorías: Anal Tus Relatos Autor: Mc, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Laura tenía solo 22 años, recién casada con Carlos, su marido de 28. Era una morenita de cuerpo delgado pero con unas nalgas redondas, firmes y jugosas que se marcaban debajo de cualquier falda corta que se pusiera. Carlos y yo éramos amigos desde la prepa, y yo siempre le había echado el ojo a su mujercita. Sabía que ella era virgen por atrás… ese culito virgen que nunca nadie había tocado. Una tarde, mientras Carlos estaba en el trabajo, yo me aparecí en su departamento con una excusa cualquiera. Laura abrió la puerta en shortcito de mezclilla y blusa ajustada, sin sostén, las tetitas marcándose. —Hola, ¿qué haces aquí? Carlos no está… —dijo nerviosa. —No vine por Carlos, vine por ti, putita —le contesté cerrando la puerta detrás de mí. Le mostré el celular: fotos y un video donde ella, borracha en una fiesta de hace dos meses (antes de casarse), se dejaba meter mano por varios tipos y hasta se chupaba una verga en el baño. Nada grave para muchos, pero para una esposa “decente” como ella, era suficiente para destruir su matrimonio. Los ojos se le llenaron de lágrimas. —Por favor… bórralo… mi marido no puede enterarse… —Claro que lo borro, mi reina —le dije sonriendo mientras me acercaba y le agarraba el culo por encima del short—. Pero a cambio vas a dejar que te coja por el culo hoy mismo. Ese culito virgen que le guardas a tu marido… hoy me lo vas a dar a mí, forzada y todo. Laura temblaba. —No… por favor… yo nunca he hecho eso… duele… mi marido ni siquiera me lo ...
... ha pedido… —Precisamente por eso, putita. Quiero ser el primero en romperte ese culo apretado. Quítate el short y ponte en cuatro sobre el sofá. Ya. Ella lloriqueaba pero obedeció. Se bajó el shortcito y las bragas, dejando al descubierto ese culo perfecto, blanco, redondo, con el agujerito rosadito y cerrado como si nunca hubiera visto una verga. Me saqué la verga dura, la escupí y empecé a frotarla contra su ano. —Relájate o te va a doler más, zorra. —No… por favor… —sollozaba ella, pero yo le empujé la cabeza contra el sofá y empecé a meterla. El culito virgen resistía, apretaba como pinza. Laura gritaba de dolor mientras yo forzaba centímetro a centímetro. —¡Aaahhh! ¡Me duele! ¡Sácala! —Cállate y abre el culo, puta. Esto es por salvar tu matrimonio. Cuando por fin metí toda la verga, empecé a cogérmela duro, sin piedad. Sus nalgas rebotaban contra mis huevos, el culo se le ponía rojo de las nalgadas que le daba. Laura lloraba y gemía mezcla de dolor y esa humillación que poco a poco la estaba mojando a pesar de todo. —Dime que te gusta que te rompan el culo, esposa de mi amigo. —…me… me gusta… —lloriqueaba ella entre sollozos. La cogí como 15 minutos hasta que le llené el culito virgen de leche caliente, bien adentro. Cuando saqué la verga, el ano se le quedó abierto, rojo, chorreando semen. —Buena chica —le dije dándole una última nalgada—. Mañana vengo otra vez, y vas a estar con plug en el culo todo el día para que se te vaya abriendo más. Si no, mando el ...