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Reunión de egresados
Fecha: 16/05/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: P3rv3rsion3s_m3nt@l3s, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Esa noche había junta de padres en el colegio de mi hija. El salón principal estaba lleno de mamás y papás sentados en sillitas incómodas, hablando de cuotas, boletines y el viaje de egresados. Yo estaba distraído, mirando el reloj, hasta que lo vi entrar.Lo llamaban “Papi” en el grupo de WhatsApp de los padres. Alto, barba prolija, camisa arremangada y esa forma de moverse como si el lugar le quedara chico. Nos habíamos cruzado un par de veces en la puerta del colegio y siempre había esa mirada que duraba un segundo de más. Esa noche no fue diferente. Durante el recreo de la reunión, me mandó un mensaje privado: -“Salí al pasillo del ala vieja”. El corazón me dio un salto. Sabía que era peligroso, pero igual me levanté como si fuera al baño.El ala vieja del colegio estaba casi a oscuras, solo las luces de emergencia. Caminé por el pasillo vacío hasta que una mano fuerte me agarró del brazo y me metió en un aula del fondo. Cerró la puerta con llave sin hacer ruido. —Shh… —susurró cerca de mi oído, pegando su cuerpo al mío desde atrás —. Llevo toda la junta imaginando esto. Me empujó suavemente contra uno de los pupitres. Sus manos subieron por debajo de mi falda sin pedir permiso, pero sabiendo que yo lo deseaba. Me acarició las piernas, subió despacio hasta encontrar mis bragas ya húmedas. —Estás empapada… —murmuró con voz ronca mientras me las bajaba hasta las rodillas. Sentí cómo se desabrochaba el ...
... cinturón. El ruido del metal y la cremallera en ese aula silenciosa me puso aún más caliente. Me inclinó más sobre el pupitre, con las tetas apretadas contra la madera fría. Levantó mi falda hasta la cintura y sentí su polla dura rozando entre mis nalgas. —No hagamos ruido… —dijo, pero ya estaba empujando. Entró despacio al principio, abriéndome centímetro a centímetro. Gemí bajito cuando me llenó por completo. Empezó a follarme con ritmo firme, una mano en mi cadera y la otra tapándome la boca para que no se escuchara demasiado. Cada embestida hacía que el pupitre crujiera levemente. —Tu coño me aprieta tan rico… —gruñó contra mi cuello, mordiéndome suave. El sonido húmedo de nuestros cuerpos chocando era lo único que se escuchaba en el aula vacía. Me corrí primero, temblando y apretándolo fuerte dentro de mí. Él no tardó mucho más: dos embestidas profundas y se vació adentro, gruñendo bajito mientras me llenaba.Nos quedamos así unos segundos, recuperando el aliento. Me dio un beso en la nuca, me subió las bragas y acomodó mi falda como si nada. —Volvé primero —susurró—. Yo salgo en cinco minutos. Salí al pasillo con las piernas temblando y la sensación de su semen corriendo por mi muslo. Cuando volví al salón principal, la reunión seguía como si nada hubiera pasado. Me senté, crucé las piernas y lo vi entrar dos minutos después, con cara de padre ejemplar. Solo nosotros sabíamos lo que acababa de pasar en el aula vacía.
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