1. El consuelo de una madre


    Fecha: 03/06/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: faunopitón, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    Llegué de la escuela muy triste, mi novia me había terminado. Entré a la casa cabizbajo con una sensación de derrota; para colmo, mi madre no estaba, encontré una nota que decía que iba de compras, que necesitaba renovar algo de ropa. Me fui a mi cuarto e intenté distraerme pero fue imposible. En mi mente sólo estaban las buenas tetas,  las buenas nalgas, y las piernotas de Lina, mi novia. Me regresé a la sala para hacerme una chaqueta en el sillón, me saqué la verga y busqué consolarme pero no tenía ánimo de nada. Me quedé dormido sin más...
    Para la noche, llegó mi madre con varias bolsas que dejó sobre la mesa. No tardó en darse cuenta que yo estaba ahí recostado con ¡el pito de fuera!
    ¡Hijo, hijo! me llamó mientras intentaba despertarme sacudiendo mi hombro. Reaccioné lentamente, para darme cuenta que mi pene estaba expuesto y que mi madre lo miraba fijamente sin decir palabra alguna...
    Qué pasa, mi niño, preguntó con dulzura. Le conté que Lina me había terminado y que nada me consolaba. 
    Vamos, hijo, tienes el gran amor de tu mami, me animó. Lo sé madre, pero hay cosas que tú no me puedes dar, repliqué. De qué estás hablando, me preguntó. Por favor, madre, tú sabes...no me pidas que sea explícito. Vamos, hijo, tú pide y yo te lo daré de corazón, insistió. 
    Guardé silencio primero, pero terminé por ser claro y tajante: ¡madre, no volveré a hacer el amor con Lina, nunca más! 
    Clavó su mirada en mis ojos y sonrió. ¿Eso es todo, hacer el amor con una mujer? Y qué soy ...
    ... yo, me reclamó. ¡Yo soy más mujer que esa puberta! Yo te puedo hacer el amor como nadie, pues mi amor es absolutamente incondicional. Soy tu madre, pero puedo ser tu hembra, tu puta, tu ramera, tu perra, si así lo deseas...Me quedé mudo, la verdad es que siempre sentí un deseo morboso por mi madre. Muchas veces logré ver sus encantos cuando hacía sus quehaceres, cuando limpiaba la casa con blusas escotadas y faldas cortas, cuando tallando pisos se agachaba y me enseñaba intencionalmente sus pantaletas que se comían sus nalgotas, cuando lavando trastes se columpiaban sus pechos y se marcaban sus pezones, o cuando mientras cenábamos y yo tiraba mi cuchara para ver su raja de mujer porque ella se sentaba despatarrada, con las piernas muy abiertas, o cuando se hacía la dormida y se recostaba enseñando su culo...¡Cómo no pude adivinar que todo eso era intencional! Que ella mostraba a su hijo amado los encantos que lo hicieran feliz. 
    Me puse frente a ella y le dije: ¡madre, te voy a hacer el amor como la mujer que eres, y yo seré tu hombre!... 
    Yo siempre tuve la fantasía de ser la puta de mi propio hijo, comportarme como piruja barata, como ramera, exclamó apasionada...¿Qué quieres de mí, mi puta raja o mi profundo agujero anal?
    Madre, amo tu nalgotas, por tanto amo tu ano, respondí. Dame tu culo, dame tu puto ano, compórtate como la cerda que eres...
    Tu cerda soy, me dijo, no lo dudes, pues amo tu enorme vergota, a la que siempre provoqué... Subió su falda y se quitó sus ...
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