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Week End Paris
Fecha: 19/06/2026, Categorías: Sexo con Maduras Tus Relatos Autor: yoaquí, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... follando al menos doce o quince minutos más. Mordió mi espalda entre los omoplatos cuando se corrió también él dentro de mi, deslizo sus dedos entre los labios de mi coño frotando intensamente mi "pepita" y cuando salió, yo había tenido varios orgasmos. El "Village Saint Paul". lo formana una serie de patios interiores en el que todos los locales están habilitados para asuntos relacionados con la cultura. talleres, salas de exposiciones, artesanía... Salimos de la sala de exposiciones para entrar en otra galería similar; el ambiente era igual, nos ofrecieron una copa de champagne. Un fotógrafo me pidió posar para él, ya no pensaba donde podrían acabar las fotos: eso ya me daba igual. Al cabo de un cuarto de hora estaba posando con otras dos mujeres entre una docena de hombres. Uno de ellos, probablemente bastante mayor que yo me condujo a un pequeño trastero que había al fondo de la galería. Pensaba en qué se habría tomado porque estaba duro como un adolescente e insisto: era mucho mayor que yo. Tampoco nos preocupamos excesivamente de ocultarnos, la puerta estaba entreabierta y docenas de personas nos habían visto dirigirnos al ...
... cuarto. Era un cuarto donde evidentemente se enmarcaban obras, con sus manos sobre mi cintura me alzó para hacerme sentar en la mesa, se inclinó para saborear mi coño, lo hacía muy bien, y yo le ayudaba con mis manos sobre su cabeza apretándole contra mi y gañiendo suficientemente alto como para que nos oyeran los más cercanos. Ocurrió algo de película cómica; cuando decidió que era el momento de follarme, resultaba que la mesa era demasiado alta, tras buscar unos segundos encontró una antigua caja de CocaCola y se subió sobre ella. Ahora estaba ala altura ideal para entrar. Lo hizo de golpe, tras enredar unos instantes con su polla en la entrada de mi coño embistió de golpe y noté sus bolas golpear entre mis muslos. ¡ Joder ! parecía un martillo percutor: entraba y salía con tal fuerza y rapidez que me sorprendía su virilidad a pesar de su edad. La puerta se abrió repentinamente y allí estábamos, al menos diez persona, quizá más, estaban junto a la puerta mirándonos, algunos comenzando a tocarse, y esas mirada estaban contribuyendo a la intensidad de mi orgasmo, contribuían a que éste fuera más intenso mirándoles yo igualmente.