1. Soy la putita del rumbo


    Fecha: 22/06/2026, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Elza, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X


    Aprendiendo a comer dos vergas
    
    Si, ha sido muy emocionante e interesante como fue derivando en el curso de años, de muy reservada a muy zorra, de jovencita inexperta a puta corrida. O como diría alguien: de escuincla babosa a vieja cachonda.
    Nos conocimos y después de algún tiempo de las saliditas de costumbre a varios lugares inocentes siguieron las manoseadas cada vez más atrevidas cines y en coches, hasta que un día que estaba de buenas, me dio las nalgas y alegremente le metí el garrote por la chucha. Era quinto. Bueno ¿Y? a mí eso nunca me importó. 
    Siguió el quinto de la boquita, un poco más difícil porque lo consideraba sucio (por el pipí), pero finalmente me lo dio también y pasó a ser de costumbre.
    Seguimos saliendo, sin dejar otras diversiones de cada uno. Y ya acostumbrados a follar, mejoró su técnica de como mamar, y otro tiempito después me dio su último quinto, el del chiquito…  mmmhhhh apretadito, apretadito… hasta acostumbrarse. La primera vez, fue un dedo, la estaba pajueleando, y se me ocurrió bajar el dedo y meterlo “por ahí” no dijo nada, ni reclamó. Más tarde le pregunté si le había incomodado, riéndose me dijo que no, solo había sentido ganas de ir al baño. La siguiente vez que estuvimos en un motel, después de echar un palito, le pedí que se hincara al borde de la cama, lo hizo muy quietecita, sospechando que iba a pasar. Le acomodé el pito en la entradita, y le fui metiendo la cabezota, poco a poco. Sentí resistencia, pero no se quejó. Seguí ...
    ... metiendo poco a poco, entró toda la cabeza y poco después ya tenía media pica dentro. Me esperé un poco y terminé de romperle el culo. Un tiempito más y comencé a bombear, ella solo pujaba. ¡Listo! ¡Ya era puta mamadora y culera!
    Después, bastaba un poquito de ganas u oportunidad y la verga entraba suavecito, suavecito hasta el fondo, hasta que los güevos tocaban las nalgas.
    Después de un poco de práctica ya era muy buena por los tres agujeros. Nos encontrábamos una o dos veces por semana particularmente para coger.
    Los primeros tiempos la mayor diversión era conocer lugares y ensayar poses diferentes: acostados, arrodillada, de pie, del papá-y-mamá clásico del principio, probamos el pollito asado, el monito, de a perrito, de a ranita, parada inclinada dando las nalgas, arrodillada, sentada de frente o de atrás, en coches, cines, su casa, en fin, lo que se nos ocurría. Combinando con frases como: “Dame las nalgas mamacita! 
    Si amor… ¡Ya métemela! ¡Yaaa… métemela… por donde quieras… pero yaaa…” 
    Hoy estás muy zorra cariño 
    Si quieres cambio… 
    ¡Noooo…!
    	En las salidas a los cines y drive-inns nos parecía divertidísimo que estuviera con las chiches a la vista, de piernas abiertas sin calzones. En varios lugares estuvo desnuda cogiendo y mamando sin preocuparse por quien la viera. Ya hacía de (casi) todo en todos los lugares.
    Bueno en esas estábamos cuando me comenzó el gusanito de que ella cogiera con otro. Salió la oportunidad cuando un amigo de otra ciudad me avisó que ...
«1234»