1. Mi amante discreto


    Fecha: 22/06/2026, Categorías: Zoofilia Tus Relatos Autor: Viridiana, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    Soy una mujer madura de buen cuerpo, ojos cafés, cabello largo y rizado, labios carnosos, talle fino, pechos grandes con ricas aureolas, cintura breve, piernas torneadas pero, sobretodo, con nalgas de diosa! Si algo presumo es justo mis deliciosas nalgas. Soy casada, sin hijos, y con mucho tiempo para el ocio, ya que mi marido viaja muy seguido debido a su empleo. Debo decir que mi vida sexual era aburrida y escasa, hasta que encontré un compañero muy fiel y caliente. ¿Cómo llegó a mi vida?, pues por azares del destino. 
    Resulta que una tarde fui al mercado a comprar pepinos y frutas, no precisamente para hacer una ensalada, sino para darme un gustito, de esos que las mujeres conocemos bien. Ya de regreso se me puso enfrente un enorme perro callejero que no me dejaba pasar, se veía hambriento y como exigiendo que le lanzara algo de comida o no me permitiría seguir mi camino. Caray, los perros no comen fruta, pensé. En eso, una señora, que notó mi situación, salió de su tienda y me dio un yogurt, me dijo que se lo diera al animal. Así lo hice y pude pasar mientras el perro lamía con gusto el lácteo. Ya ve -me dijo la señora, con sonrisa pícara- esto les encanta y los motiva a hacer travesuras. 
    Seguí mi camino a casa, tratando de interpretar la sonrisa y la frase de la mujer. Entre a mi calle sin darme cuenta que alguien o algo me seguía, abrí la puerta de mi casa y justo cuando iba a cerrar se metió el perro callejero. Y ahora cómo lo saco… No tuve para nada la fuerza para ...
    ... empujarlo hacia afuera, y no tuve corazón para hacerlo salir por las malas. Además, seguía con hambre; le di otro yogurt que tenía en el refrigerador. De pronto sonó el teléfono, corrí a contestar, era mi marido para decirme que estaría fuera una semana más de lo planeado. Ya estaba acostumbrada a esas noticias. Lo bueno es que tenía mis pepinos para divertirme. No hay nada mejor que un buen pepino por el ano. Dejé al perro en el patio y fui a lavar mi juguetito. 
    Estaba sumamente cachonda, y tenía todo el tiempo del mundo para prepararlo y comerlo por mi ano tragón. Me levanté la falda, hice a un lado mi calzón, y me empujé el pepino embadurnado de yogurt para que resbalara sin problema. Me coloqué en cuclillas para gozarlo lo más adentro posible. ¡Qué delicia es llenarse las entrañas, metiendo y sacando objetos por el ano! ¡¡Ah, que placer tan especial! … Me acaricié la vulva empapada; de mi raja salían fluidos calientes y mi ano ardía de placer. ¡Carajo, pensé, me encantaría un buen pedazo de carne viva y punzante! Empecé a gemir sin darme cuenta que el perro me estaba viendo.
    ¡Carajo, me encantaría un buen pedazo de carne palpitante! … Me acaricie las nalgotas, eso me prendía, sentir lo nalgona que estoy. Por mi culo chorreaba yogurt mezclado con excremento. Cerré mis ojos, ensimismada en mi gozo, cuando de repente sentí un lengüetazo, un sabroso lengüetazo. Cabrón perro, me estaba lamiendo las nalgas llenas de yogurt. Recordé las palabras de la señora de la tienda, a ...
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