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Un Descubrimiento Inesperado
Fecha: 04/07/2026, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: VillaEgo, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... decía que necesitaba el dinero urgentemente para pagar el alquiler de su cuarto. El video comenzó con Nacho siendo aparentemente dulce, besándola y acariciándola para calmarla, se notaba que a la chica le gustaba mi hermanito, porque lo besaba cerrando los ojos, disfrutando el momento. Pero entonces, la dinámica cambió bruscamente. La levantó y la tiró para que termine boca abajo en la cama, le dijo que se ponga en perrito, y mientras la tenía en posición de cuatro, con la cámara enfocando perfectamente el ángulo de su trasero pálido y tembloroso, Nacho no perdió el tiempo con preámbulos. Sin previo aviso y sin lubricación suficiente, empujó su polla con fuerza bruta directamente en el ano de la chica. El grito que soltó la novata fue desgarrador. Un alarido de puro dolor que resonó en los altavoces de mi computadora. La chica empezó a gritar sin parar, arqueando la espalda y clavando las uñas en las sábanas, mientras Nacho seguía embistiendo con una frialdad profesional, asegurándose de que la cámara captara cada espasmo de dolor y cada lágrima que rodaba por sus mejillas. —¡Duele! ¡Para, por favor, me duele! —gritaba ella, ...
... sollozando violentamente mientras su cuerpo se sacudía con cada estocada profunda y seca que Nacho le metía en el recto. Yo miraba la pantalla, sintiendo una mezcla de asco y una excitación prohibida. Ver a mi hermano, el chico con el que crecí, convirtiéndose en un depredador audiovisual que disfrutaba del sufrimiento y la vulnerabilidad de esa chica, me resultaba hipnótico. Nacho no se detuvo hasta que terminó de descargar toda su leche dentro de ella, llenando el esfínter dilatado y dolorido de la joven. El final del video fue lo más perturbador. La cámara cambió de ángulo y mostró a la chica acurrucada en posición fetal, llorando desconsoladamente, rota emocional y físicamente. Nacho, recuperando su máscara de hermano dulce, se acercó a ella, la abrazó y empezó a darle besitos suaves en el hombro, susurrándole al oído: —Lo hiciste muy bien, preciosa. Ahora ya tienes el dinero. Cerré la laptop, respirando agitadamente. Miré hacia la pared que separaba mi habitación de la de Nacho. Ahora sabía exactamente qué pasaba detrás de esa puerta, y lo peor de todo es que, a pesar del horror, no podía esperar a que subiera el siguiente video.