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Madura tramposa
Fecha: 07/07/2026, Categorías: Bisexuales Tus Relatos Autor: Fernando, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Acababa de terminar con mi pareja 35 años un metro ochenta de altura delgadito sin vello y acostumbrado a estar depilado. Tenía un buen trabajo busque piso y lo siguiente era encontrar a alguien que me hiciera labores de casa ya que me parecía un auténtico incordio. En primer lugar miré los típicos anuncios chicas extranjeras que se dedicaba a eso, por mediación de una trabajadora de un supermercado me dio el teléfono de una señora que andaba buscando algunas horas para estar más entretenida y sacar algún dinero. En principio era hacer algo de plancha más algo de limpieza de casa, la mujer tenía sobre cincuenta y cinco años era muy simpática agradable unos voluminosos pechos culona anchas caderas estaba casada. A la mujer le dio unas llaves para que pudiese estar a su aire cuando ya estuviese trabajando según las necesidades iría más o menos horas, enseguida comenzó incluso a hacerme algunas comidas cocinaba muy bien por lo que no puse ningún inconveniente. Cierto era que tenía libertad de horarios para trabajar curiosamente comenzo a venir sobre las horas de comer según decía porque la había salido alguna cosa más y quería compaginar horarios a mí no me importaba. No sé cuándo comencé a fijarme de ella y sus meneos movimientos cuando estaba limpiando alguna cosa pasando la aspirador o incluso teniendo ropa siempre iba con vestidos sinceramente estos no es que fuesen precisamente muy largos ya que en ocasiones podía llegar a ver el inicio ...
... de sus muslos si se agachaba o estiraba para estar en el tenderete. Comenzaba a ponerme incluso nervioso aquella mujer me resultaba llamativa no sabía por qué nunca me había fijado en las maduras ahora tenía una mujer moviéndose libremente por mi casa. Ella por su parte comenzó a interesarse por mí vida social si tenía pareja indistintamente hombre o mujer contándose yo que en aquel momento estaba libre. Ella por su parte me comentaba que estaba solo porque quería ya que podía conseguir cualquier chica comentando que siempre habría mujeres en la misma situación que yo separadas o con necesidades afectivas o sexuales. A mí me parecía que era mucho meterse en mi vida pero tampoco es que me importase demasiado. La verdad que el estar allí al mediodía me suponía compañía así que ya que también me hacía comida le propuse comer conmigo no tuve que insistir después de terminar lo que tenía pensado hacer nos pusimos a comer los dos. Me parecía que se había soltado incluso un botón de su blusa a mí me seguía llamando muchísimo la atención pero evidentemente no estaba por la labor de meter la pata. La gota que colmó el vaso ocurrió en aquel momento cuando se dispuso a coger unos platos su vestido subió mucho más de lo habitual mostrándome el inicio de sus nalgas enfundadas en unas bragas de encaje blancas que destacaban por debajo de aquel vestido. Sentí como me puse colorado como un tomate mi pene dio un brinco se puso como una piedra ...