1. Su secreto


    Fecha: 13/07/2026, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: El invisible, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... de C. Por un momento fugaz se me pasó la idea de irme de allí pero fue mi cuerpo el que decidió. O eso creo. Entré a la habitación de C con total calma. Lloraba desnuda en su cama, postrada en posición fetal. Me quité mis zapatillas y acudí a ella, le dije que no llorara, no tenía que estar triste. La tocaba con cuidado, ella reaccionó primero calmada y segundo con un giro rápido prendiéndose a mi. Me abrazó desesperada aun sollozando. La abracé, su cuerpo y su cabeza contra mi pecho. La miré detenidamente, llegó a levantar la mirada, nuestros ojos se encontraron, le acaricié la mejilla, ella solo seguía mirándome. Decidí darla vuelta sobre mí, ambos mirábamos el techo. Y empecé a tocarla, supongo que quería sentir sus pechos casi planos, sus pezones le daban marcada sensibilidad y su vagina singular cubierta de bello en exceso a mi parecer era increiblemente desestresante. La tocaba mirando al techo, le frotaba la vagina de forma casi frenética mientras pellizcaba uno de sus pezones y ella ya no sollozaba sino que gemía y gemía, me daba la sensación que por momentos trataba de mirarme pero yo no quería verla, solo quería sentirla. Sus gemidos llegaban a desconcentrarme rompiendo el relajo que me producía frotar su vagina peluda así que dejé de pellizcar su pezón y le metí los dedos en la boca. Su lengua se escurría entre mis dedos y ahora sentía el tacto de sus gemidos, volví a relajarme del todo. La vagina de C comenzaba a ser un amasijo húmedo, sus piernas parecían ...
    ... descoordinar con su mente, tomaban una torsión y flacidez muy característicos. Con sus manos pasaba algo similar, no llegaban a tener una acción clara así que dejé de frotarle la vagina, aflojé y me bajé un poco los pantalones, sujete una de sus muñecas y llevé su mano a mi pene erecto y húmedo. Le susurré que jalara asi se la metía en la vagina con mas fuerza. Su mano era tan esbelta que mi pene sentía más enorme que nunca. Llegué a estrecharle la boca con las dos manos para no oirla gemir, su lengua bailaba mientras se babeaba y glaceaba mis dedos. Me dispuse a follarla, quería hacerlo duro sin consultarla, asi que mis manos dejaron de estrechar su boca para tomar sus torpes muslos, la posicioné, guié mi pene hacia su vagina espesa y procedí a follármela con ganas. Sus gemidos pasaron a ser quejos de placer, estaba totalmente entregada a mí. Embestí con furia una y otra vez. Mi pene se safó de sus labios en ocasiones pero volvía a meterlo para rascarla bien adentro. Mi cuerpo sabía lo que necesitaba su mente, su angustía pasaría ahora a ser mía. Tenía flashes como preguntarme qué estaba haciendo. Pero seguía y seguía. Mi novi nunca se sintió tan apretada. La vagina de C me hacia querer cavarla mas y mas. Todo su cuerpo era mío, la solté solo un instante para recostarla, alzar sus piernas flacas y torpes a mis hombros y follarla en completa sumisión. No me percaté del escandalo que haciamos hasta oir golpes en el suelo, era los retumbos exigentes del vecino de abajo.evidentemente. ...