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Me instalé tinder y no salió como esperaba
Fecha: 05/08/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: VillaEgo, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Esa noche volví a escucharlos. Otra vez. Mi hermana gritaba como loca mientras el marido le daba nalgadas que retumbaban contra la pared que separa nuestros cuartos. "¡No, por el culo no!" chillaba ella, pero después gemía más fuerte. Yo estaba acostada en mi cama, con el celular en la mano, mirando fotos de mi novio en el chat. Dos meses y medio sin que se le pare. Dos meses y medio tocándome sola mientras oía a mi hermana quejarse de que le metían la verga por el culo. No aguanto más. Mañana instalo Tinder. Lo hice al día siguiente, en el baño, mientras mi mamá preparaba el almuerzo. Me tomé fotos en el espejo: mi panza colgando un poco, mi culo enorme de 98 centímetros que apenas cabía en el encuadre. Subí las fotos y empecé a buscar. Alto. Atlético. Abdominales marcados. Todo lo que mi novio no es. Bajito, gordito, suave. Encontré a uno. Se llamaba Diego. 1.85m, fotos en el gimnasio, abdomen duro como tabla. Le escribí. Él respondió rápido. "Me gusta tu culo." Le mandé más fotos. Me preguntó si me gustaba que me ataran. Dije que sí. Me dijo que me encadenaría a la cama. Acepté. Esa misma noche fui a su departamento. Llegué a las diez. El lugar era pequeño, olía a sudor y desodorante barato. Diego abrió la puerta sin camisa. Tenía razón: estaba marcado, alto, brazos gruesos. Me miró de arriba abajo y sonrió. "Quítate la ropa, vaca gorda." Me desnudé frente a él. Me miró el vientre, el culo. Me hizo dar la vuelta. Me tocó las nalgas como si estuviera evaluando carne. ...
... Luego sacó unas esposas de metal y me empujó hacia la cama. Me puso boca abajo, me abrió las piernas y me esposó las muñecas a los barrotes de la cabecera. Los tobillos también. Quedé abierta, expuesta. Empezó con los dedos. Dos, luego tres, luego cuatro. Me metió la mano completa en la vagina. Dolía. Gemí. Él rio. "Mira cómo se abre esta vaca gorda." Después sacó un bote de lubricante y empezó con el ano. Primero un dedo. Luego dos. Luego metió la mano entera. Grité. Él siguió empujando. Me metió dos consoladores grandes, uno tras otro. Me los clavó mientras me llamaba vaca gorda, cerda, puta. Me folló el culo con los juguetes hasta que lloré. Me dijo que mi novio no me follaba porque yo era demasiado gorda y fea. Me dijo que por eso estaba ahí, encadenada, para que alguien me usara de verdad. A la medianoche paró. Me soltó las piernas pero dejó las manos esposadas. Se acostó a mi lado y empezó a hablarme suave. Me acarició el pelo. Me dijo que era hermosa. Que quería hacerme el amor. Me montó despacio, me metió la verga en la vagina y me besó en la boca mientras me decía "mi amor", "mi vida", "mi reina". Me folló despacio, con movimientos suaves, como si estuviéramos en una película romántica. Yo no sentía nada. Solo quería que terminara. A las dos de la mañana me soltó las manos. Me vestí rápido. El ano me quemaba. Caminé cojeando hacia la puerta. Él me siguió. "¿Nos vemos otra vez?" preguntó. No respondí. Bajé las escaleras lo más rápido que pude, cojeando, con el ...