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Mi enamorado con disfunción eréctil me contrata un scort
Fecha: 05/08/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: VillaEgo, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Hacía dos meses y medio que no follábamos. Mi novio, con sus 45 años, su calvicie incipiente y ese cuerpo gordito que solía parecerme tierno, se había vuelto incapaz de tener una erección. Lo peor es que él cree que yo he sido tan abstinente como él; no tiene ni la menor idea de que me he estado buscando el placer en otros brazos mientras él se lamentaba por su disfunción. Cuando empezó a insistir, casi suplicando, que contactaramos a un escort masculino para que me follara delante de él, me quedé helada. Jamás habíamos hecho algo así. Se sentía culpable, quería "compensarme". Acepté, curiosa y hambrienta de sexo, aunque me resultaba extraño que él estuviera tan decidido a verme con otro. Alquilamos un Airbnb discreto y allí lo citamos. Cuando el chico entró por la puerta, casi se me sale el corazón. Tenía 18 años, una piel tersa y una energía que irradiaba juventud. Pero lo que realmente me dejó sin aliento fue cuando se desnudó: tenía un pene descomunal, unos 23 centímetros de carne dura y palpitante que hacían que el de mi novio pareciera un juguete. Miré a mi pareja, que medía 1.58m y se veía tan pequeño y acabado al lado de aquel espécimen, y sentí una mezcla de lástima y excitación pura. —Fóllala, pero no la beses —ordenó mi novio con voz temblorosa. Me sorprendió la restricción, pero el chico asintió con frialdad profesional. Me empujó sobre la cama y empezó a explorar mi cuerpo. Sentía sus manos jóvenes apretando mi panza y masajeando mis nalgas de 98 centímetros. ...
... Cuando entró en mí por primera vez, solté un gemido que me desgarró la garganta. Era demasiado grande, me llenaba por completo, estirando mis paredes vaginales hasta el límite. Al principio, respeté la regla. No lo besé, aunque deseaba lamer cada centímetro de su boca. Pero mientras él me embestía con una fuerza bruta, llevándome al borde del abismo, perdí el control. Justo cuando el primer orgasmo me golpeó, sacudiendo todo mi cuerpo, me giré y lo agarré del cuello, estampando mis labios contra los suyos en un beso hambriento y desesperado. Ya no me importaba la regla, solo quería sentir su juventud fundiéndose con la mía. Desde la esquina, vi a mi novio. Sus ojos estaban muy abiertos y, por primera vez en meses, tenía una erección visible bajo sus pantalones. Sin embargo, en lugar de acercarse a nosotros, empezó a masturbarse frenéticamente, desperdiciando su excitación en su propia mano mientras nos veía besarnos y follarnos. El escort no se detuvo. Me folló dos veces seguidas, cambiándome de posición, hundiéndose en mí una y otra vez hasta que mis piernas temblaban. Cuando terminó la segunda ronda, no se fue. Nos quedamos así, abrazados y besándonos apasionadamente durante media hora en la cama, entregados a una intimidad que no sentía hace años, mientras mi novio nos observaba en silencio desde el sillón, como un espectador de su propia tragedia. Pero el encuentro aún no terminaba. El chico volvió a entrar en mí dos veces más. En la última sesión, mi novio se acercó ...