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El Despertar de la Propiedad P4
Fecha: 06/08/2026, Categorías: Transexuales Tus Relatos Autor: Haron2888, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
El camión se convirtió en mi segundo hogar. La cabina olía a sudor, a su precum y a mi sumisión. Las mañanas de madrugón se convirtieron en nuestra rutina. Yo lo esperaba en la oscuridad, una sombra dispuesta a ser usada. A veces íbamos a Tecámac, otras a un baldío en San Bartolo. Cada lugar era un nuevo altar donde él sacrificaba mi dignidad y yo le ofrecía mi cu10 como ofrenda. Pero algo había cambiado. La novedad de la v1ol4c10n en ruta se estaba convirtiendo en costumbre, y pude ver en sus ojos un parpadeo de aburrimiento, una búsqueda de un nuevo abismo. Tenía que elevar mi juego. Tenía que ofrecerle algo que nunca supiera que necesitaba. La idea nació de uno de sus mensajes. "Oye cosita rica y ya no tienes videos de nosotros o tuyos con alguien más". La pregunta me heló la sangre. No era una pregunta, era una prueba. Me estaba pidiendo un tesoro, un registro de mi depravación. Pero no tenía videos con otros, porque antes de él, yo solo era una püt4 frustrada. Él era mi único v1ol4dor. Así que hice lo que cualquier püt4 astuta haría: mentí con la verdad. "Si papi, los tengo", respondí, con el corazón martilleando. "Pero son mis secretos más sucios. ¿De verdad quieres ver a tu püt4 siendo usada por otros?". La respuesta fue instantánea: "Claro que sí, mandamelos, püt4". No tenía videos, pero tenía una imaginación depravada y una cámara de teléfono. Pasé la siguiente hora creando mi propia obra de arte. Me grabé con mi dildo de caballo, el que aún no me atrevía a ...
... usar con él. Gimiendo como si fuera un extraño, llamándolo "señor" en lugar de "papi". Me filmé mientras me orinaba en la bañera, un arroyo dorado que era la máxima expresión de humillación. Le mandé esos videos con el título "Mi pasado sucio, mi amo". Él los vio en silencio durante una hora larga y tortuosa. Cuando finalmente me escribió, su mensaje fue simple y aterrador: "Eres una püt4 más degenerada de lo que pensaba. Y eso me encanta. Mañana vamos a marcarte". La "marca" no era lo que yo esperaba. No era un tatuaje, no era una cicatriz. Era algo peor, algo más permanente. Esa noche, en lugar de ir a un baldío, fuimos a un hotel de paso en el centro, uno que olía a desinfectante barato y a desesperación. La habitación era pequeña, con una cama grande que ocupaba casi todo el espacio. Sobre la mesita de noche, junto a la bomba de vacío, había un pequeño frasco de tinta negra y varias agujas de calibre grueso, del tipo que usan para tatuajes caseros. "Hoy te vas a convertir en mía para siempre, püt4", dijo, su voz un zumbido bajo y excitado. Me ordenó que me pusiera en cuatro en el centro de la cama, con mi cu10 en alto. Me ató las manos a la espalda con su cinturón, apretando lo suficiente como para que me clavara en la piel. La humillación ya había comenzado. Primero, usó la bomba de vacío. Esta vez la bombió hasta que mi ano estaba hinchado, morado y ultra sensible. "Un lienzo perfecto", susurró. Sentí el frío del alcohol en mi piel, y luego el primer pinchazo de la ...