1. El Despertar de la Propiedad Final


    Fecha: 06/08/2026, Categorías: Transexuales Tus Relatos Autor: Haron2888, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... "La mesa está servida". El Loco fue el primero. Se acercó, y en lugar de usar su v3rg4, hundió sus dedos directamente en mi mierda caliente. Me la untó por todo el cu10, por mis muslos, por mi estómago. Luego, se la llevó a la nariz y la olió profundamente. "Rica", murmuró. Con sus dedos cubiertos de mi propia popo, empezó a meterme dos, tres dedos en mi cu10, usándola como el lubricante más depravado imaginable. La sensación era intensa, una mezcla de asco y un placer que me recorría como un rayo.
    
    Me follaron allí, en la mesa, en medio de mi propio desecho. Uno tras otro, usaron mi cu10, llenándolo no solo con sus v3rg4s, sino también con sus dedos cubiertos de mi popo. Me obligaron a lamer sus dedos sucios, a saborear mi propia humillación. Me corrían dentro de mí, y sus semen se mezclaban con la mierda que me cubría, creando una pasta pegajosa y obscena que era el símbolo de mi completa y absoluta degradación. Ya no era un ser humano. Era un objeto, un recipiente, un campo de juego para sus fantasías más oscuras. Y en el centro de todo, yo, la PÜT4 marcada, perdida en un éxtasis de sumisión y suciedad, habiendo encontrado mi verdadero propósito en el mundo más bajo imaginable.
    
    Después de esa noche, mi cuerpo ya no era solo mío. Era un documento histórico, un mapa de mi propia degradación. La palabra "PÜT4" tatuada en mi perineo ya no ardía, se había asentado, convirtiéndose en parte de mí, como un lunar o una cicatriz de nacimiento. Cada vez que me sentaba, sentía ...
    ... el recordatorio físico de mi entrega. Cada vez que me duchaba, veía la marca y sonreía. Era suya. Había sido bautizada con su orina, marcada con su tinta, y purificada con mi propia popo y el semen de sus amigos. No había nada más que pudiera hacerme más suya.
    
    Los días siguientes fueron un eco de esa noche. Me enviaba mensajes cortos, dominantes. "Mándame una foto de mi marca, püt4". Y yo le enviaba un primer plano de mi cu10, con la palabra "PÜT4" enmarcada. "Estás oliendo a mí todavía, cerda?". "Sí, mi amo, mi cu10 todavía huele a tu poder". Vivía en un estado de sumisión constante, incluso cuando estábamos separados. Esperaba su llamada, el zumbido de mi teléfono que me anunciaba que mi propietario necesitaba a su propiedad. Me sentía completa, útil, por fin en mi lugar.
    
    Luego, el silencio.
    
    No fue un silencio repentino. Al principio, fue solo un poco más lento. Sus mensajes tardaban unas horas en llegar. Luego, un día. Luego, dos. Yo le mandaba mis suplicas: "Papi, tu püt4 te extraña", "Mi cu10 está vacío y esperando", "Necesito que me llene de nuevo". Las leía, las veía con la doble palomita azul, pero no había respuesta. El silencio se convirtió en un monstruo que me devoraba por dentro. Mi cu10, antes ansioso, ahora estaba nervioso. La marca en mi piel empezó a arder de nuevo, pero esta vez no de placer, sino de ansiedad. ¿Lo había hecho mal? ¿Acaso la última noche, aquella entrega absoluta, había sido demasiado? ¿Quizás una püt4 marcada, usada y ensuciada era ...