1. Mi primita me dio las nalgas


    Fecha: 08/08/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Elza, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... problemas…
    Nebulosamente me vió diciendo:
    ¿De que hablas? 
    No queremos consecuencias chiquita linda, no es buena idea, voy a cambiar de agujero…
    Entendió, estuvo de acuerdo, me dijo: ¿Me va a doler? 
    ¿No sabes como es? ¿No te han cogido por ahí?
    ¡Nooo!
    Bueno, lo voy a hacer con mucho cuidado, si te molesta me dices y paro.
    Solo movió la cabeza, lo tomé como aceptación. 
    Mientras te la meto, tú métete los dedos por la chucha y muévete la bolita. Ya sabes como es. Sin dudar comenzó a tejerse una chaqueta, se veía que tenía práctica.
    Mojando la verga con sus jugos y algo de saliva, coloqué la cabeza en la entradita del chiquito y comencé a empujar. Ese culito virgen no me dejaba, estaba muy apretado. Hice más fuerza, y sentí que la cabeza comenzó a entrar. Hizo un gesto de incomodo, paré… esperé unos segundos, cuando recomenzó a mover los dedos, se lo empujé más, sentí la cabeza toda adentro, pensé: Como no tiene hombros ¡ya la hice!
    Vi que frunció el ceño y esperé otro poco, al cambiar la expresión, se la metí más, ya estaba por la mitad, o sea que ya se la había metido, ya le había tronado el culantro ¡La había hecho culera!. Esperé otro poco y comencé a mover la verga, suavemente, en cada vaivén, se la metía un poco más… Ya no reclamaba, solo arfaba… veía su expresión de cachonda, le estaba gustando. Pronto se vino, con grandes arfadas, abría la boquita como pescado… me moví más rápido, una joda plena, ya sin tapujos… solo pujaba… hasta venirme… Se ...
    ... la metí toda de final.  Le dije, préstame tu manita, pon los dedos aquí… siente cuanta verga tienes metida por el culo… 
    ¡Toda! dijo a media voz… ¡Toda! 
    Si cariño, tienes mi verga toda metida por el culo… la misma que antes tuviste metida por el coño.
    No respondió nada, solo me veía… algo diferente…
    Le moví el palo conforme se fue aguangando, y se lo saqué suavemente.
    Nos quedamos en silencio, pensando en lo que acabábamos de hacer. No la ví arrepentida, ni molesta, solo algo como medio sorprendida. Después de saborear un poco más el vapor, salimos sin hacer comentarios.
    Cerca de su casa le propuse salir de nuevo en una semana, ir a un cine. Aceptó sin decir palabra.
    Lo que ella no sabía era que yo era un as cachondeando en los cines, donde le enseñé a estar de chiches de fuera, sin calzones, de piernas abiertas, enseñando el mono. y a venirse haciéndole puñetas. Después de algunas veces, ya se portaba como una putita sin verguenza.
    Yo ya tenía mucha práctica con otra prima, que me cogía regularmente desde un tiempo atrás.
    Con un poco más de veces, conseguí que esta segunda aprendiera a mamar.  Y a la primera, poco después, también le estrené el apestoso. ¡Servicio completo!  Para no confundirme, a las dos las llamaba perritas, zorritas o putitas. ¡Ellas felices!
    Terminé con un bello programa doble: Una vez por semana, me cogía a dos primitas (que no lo sabían) una los miércoles o jueves, la otra los sábados. ¡Programa completo con mis dos putitas! 
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