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La putita del grupo
Fecha: 10/08/2026, Categorías: Sexo en Grupo Tus Relatos Autor: Alisa, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Tres, cuatro, no, por que no seis mejor? Fue como una premisa para ser la putita de seis pijones que junté de diferentes cursos. Algunos de mi edad y otros uno o dos años mayores. Y es que no podía creer encontrar compañeros con esos tamaños de pija pero me las ingenié y fui descubriendo que algunos estaban muy bien dotados y fui dando con todos ellos. Desde que vi videos de orgías y gangbang siempre tuve el deseo de tener varias pijas grandes a mi disposición y sacarles todo el jugo posible. No fue fácil, pude convencer a algunos y otros no pero al final conseguí seis buenos pijones y teníamos el lugar gracias a uno. Nos juntábamos en el gimnasio de uno de sus familiares. Algunos aprovechábamos a realiza alguna actividad por la tarde asi que estábamos antes en el lugar. Cerraban a la tarde porque tenían mas actividad a la mañana. Asi que una vez cerrado solo quedábamos mis pijones y yo. A veces no lográbamos estar todos pero no me importaba aunque quedara sola con el que cerraba el lugar. No habían tantas vueltas, mientras ya cerraba el lugar yo ya me iba desnudando quedando la mayoría de las veces con las zapatillas puestas solamente. Me rodeaban y me empezaban a tocar, sin dudas la primera vez fue la mejor pero luego las demas eran fenomenales, no podía quejarme. Ellos me frotaban cualquiera de mis partes con un deseo tan precoz que estábamos muy mojados a los minutos de empezar. Solo dos eran mas cariñosos los demás les gustaba ser mas rudos. La primera vez fue mas que ...
... nada conocernos, explorarnos y ser algo cautos pero siempre hubo sexo oral y penetraciones. Cuando nos terminábamos de tocar yo me agachaba a recibir su pijotas en la cara, era como una presentación, me daban pija en la carita golpeando levemente, yo abría y cerraba la boca entonces luego de estar saciada de eso iba agarrando sus pijas grandes y jalaba gustosa y comenzaba a probarlas de a una. La ronda era duradera siempre me aseguré de lamerlos y succionarlos a lo que podía. Cada una tenía su particularidad en tono de piel y forma pero todas eran grandes jugosas y sabrosas. A los testiculos no les prestaba mucha atención pero también los probaba. Los cariñosos eran pacientes y dejaban que se las chupara a mi ritmo pero los rudos ya la primera vez querían meter todo su pijazo lo mas adentro posible de mi boca, no llegaba a tragarlas a fondo hasta el tercer encuentro. Lo bueno de estar en un lugar así era que no teniamos que preocuparnos mucho por la limpieza y eso que iban quedando charcos por varios lados de tanta saliva y semen que iban botando sus pijotas jugosas. Me encantaba saborearlas bien y que me estiren los cachetes desde adentro, mi rostro debía tener una buena sesión de pijas grandes siempre, me gustaba tener la cara toda babeada, sus penesotes debían estar siempre jugosos y chorreantes, los escupía y frotaba bien y volvía a chuparlos. Algunos se emocionaban y me pedían frotarlo entre mis tetas pero a mi eso no me excitaba mucho porque aun no me crecían notablemente ...