1. Mi segundo amo con mi mujer


    Fecha: 12/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM Tus Relatos Autor: Marido sumiso, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    Mi mujer tenía un alumno de verano, un chico hermoso de 18, con un pene grande, enorme, que me encantó.
    
    Daban clase en casa y, cuando él ya se examinó y aprobó en setiembre, seguía visitando a mi esposa. Le propuse a mi mujer que lo ligara ya en plan serio, pues él mostraba signos de sentirse muy atraído por sus grandes pechos y sus hermosos muslazos.
    
    Me dijo que ya lo sabía, pero que no había querido ligarlo hasta que aprobase. Pero ahora ya podía lanzarse a enamorarlo si a mi me apetecía. Esa noche me dejó lamer su coño mientras me pajeaba y le di un orgasmo muy gustoso.
    
    Cuando el chico vino otra vez, mi esposa se puso su bata de encaje, que mostraba los pechos gruesos y pesados, turgentes y que tan bien sabía mover al andar. Yo les serví el café, como sabía hacer ya desde el primer amo, el jefe de mi esposa. Y me mostraba sumiso a mi esposa, y siempre sonriente con el muchacho.
    
    Mi mujer se exhibía, en plan puta. Andaba, se movía, enseñaba muslos, siempre con su bata vaporosa, sus ligueros, sus medias y sus tacones, pintada como una zorra callejera y oliendo a puta barata. Me encanta mi esposa así.
    
    Yo, como tomo viagra desde hace mucho, estuve siempre empalmado delante del chico y me importaba poco que se notase mi erección en mis estrechas bermudas. El muchacho cada vez me trataba con más confianza y autoridad, lo que me encantó, porque había entendido el mensaje de sumisión que yo le enviaba continuamente.
    
    Esa noche manifestó que tenía ganas de ...
    ... orinar, y mi esposa propuso que orinara sin tocarse él mismo la polla.
    
    -Y cómo voy a hacer eso -dijo-. Salvo que me la sacara alguien, claro. Si no, me orinaré encima y me da mucha vergüenza de decirlo.
    -Muy fácil -respondió mi mujer-: te la saca él -y me señaló a mí, para mi humillación- y te la sostiene y te la lava cuando acabes.
    
    El chico estaba avergonzado, se puso coloradote y me miraba de reojo con aire despectivo.
    -Y por qué no tú -dijo
    -No -dijo mi mujer-, tiene que ser él, le hace ilusión. Si no te convence, lo dejamos, pero no harás pipí en mi casa.
    -Vale -accedió el chaval de mala gana-. Pero otra vez serás tú la que...
    
    Fuimos los dos al baño, alcé la tapa del vater y me senté al lado, en el bidé. El muchacho se acercó, le bajé la cremallera, le abrí el pantalón entero, y le saqué el miembro flácido. Como estaba nervioso, no empezó a mear. Yo se lo coloqué, se lo apunte bien a la taza, se lo descapullé y se lo masajeé suavemente. En eso entró mi mujer al baño.
    
    El chico se puso nervioso al verla. Ella se había dejado la bata abierta y mostraba sus pechos aunque no los pezones. Se sentó en el taburete y mostró sus piernas, sus muslos y su pubis poco peludo.
    
    -Qué, como va esa meadita -dijo riendose.
    -Pues parece que ya no tiene ganas, ama -respondí con toda la intención en ese "ama".
    -Sí, sí tengo ganas -dijo él-, es que..., no sé...
    -Te pone nervioso que te la toque otro hombre, quizá...
    -No, no...
    -Ama, llámame Ama.
    -Sí, ama -respondió él muy ...
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