1. Me follo a el director


    Fecha: 17/09/2026, Categorías: Fetichismo Tus Relatos Autor: Jasú Vergara, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    Me llamo jasú y tengo 15 años. Estoy en 2 de bachillerato y, aunque soy gordita, de caderas anchas, tetas pesadas y un poco de barriga suave, los chicos de mi colegio me miran todo el tiempo. Me lo han dicho en la cara más de una vez: que les gusta cómo se me marcan los rollitos cuando me siento, cómo se me balancean las tetas al caminar, cómo se me marca el culo en con el uniforme. Algunos me han intentado ligar, otros me escriben de madrugada pidiendo fotos. Sé que estoy deseada. Y eso me calienta… pero no tanto como lo que hago a escondidas.
    Porque lo que realmente me pone los pezones duros y el coño empapado es el señor director. Tiene más de 60. Gordo, con la panza caída, el pelo blanco y ralo, la piel flácida y un olor a hombre viejo que me da asco… y a la vez me vuelve loca. Se llama don Héctor. Me mira siempre cuando bajo las escaleras o cuando regreso de clase. Una vez me detuvo en la escalera y me dijo, con esa voz ronca:
    —Qué cuerpo más rico tienes, gordita. Te comería entera.
    Me temblaron las piernas. No por miedo. Por morbo.
    Esa misma noche lo llame y quedamos en ir a su casa me fui en taxi asta su dirección. Sali de mi casa sin sujetador ni ropa interior. Al tocar la puerta me dijo que pasará y ay estába el en su sofá con un boxer rojo Mis tetas grandes y pesadas se salieron casi solas. Él me miró, se le abrió la boca y se le endureció la polla dentro de los su boxer .Se notaba gorda, gruesa, de viejo.
    —Entra —me dijo.
    Lo empujé hacia el sofá ...
    ... y me arrodillé entre sus piernas. Le bajé el pantalón. Su polla era gruesa, con venas marcadas, la piel un poco arrugada y olía fuerte. Me dio asco… y me mojé más. La chupé con ganas, metiéndomela hasta la garganta, babando, mirándolo a los ojos mientras él me agarraba el pelo y me decía:
    —Así, putita colegiala… chúpale bien al viejo asqueroso.
    Me levanté, me bajé los pantalones y me senté encima de él de espaldas, abriéndome el coño con los dedos para que entrara fácil. Estaba chorreando. Cuando sentí cómo me llenaba, gruesa y caliente, solté un gemido largo. Empecé a rebotar, haciendo que mis tetas y mi barriga se movieran. Él me agarraba las caderas con fuerza, clavándome los dedos en la carne blanda, y me decía cosas asquerosas:
    —Qué culo más gordo… qué coño tan apretado para ser tan puta… te imagino en clase con la polla de este viejo todavía dentro…
    Me corrí así, montándolo, apretando las paredes alrededor de su polla mientras él me llenaba de semen espeso y caliente. Cuando me levanté, se me escurrió por los muslos. Me miró, satisfecho, con la polla todavía medio dura y brillando de mis jugos.
    —Vuelve mañana —me ordenó.
    Y yo, con las piernas temblando y el coño aún palpitando, solo pude asentir. Porque aunque mis compañeros me deseen, aunque me manden mensajes pidiendo que les mande fotos de mis tetas y lo ago o de mi culo, nada me calienta tanto como saber que me follo a un señor mayor, gordo y asqueroso… y que eso me pone más que nada en el mundo. 
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