1. Mi hijo y sus amigos me cogieron


    Fecha: 25/09/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Elza, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... protesta.
    Terminé de lavar los platos y me senté en un sofá de frente a ellos, que aparentemente siguieron jugando cartas. Sin dejar de mirarme continuamente, cada vez más notoriamente. Ya caliente y encantada de gustarle a unos mozalbetes, abría y cerraba las piernas, como casualmente. Sabia que veían mis calzoncitos rojos, las miradas se hicieron cada vez fueron más descaradas y mis aberturas también. Abría más las piernotas, y por más tiempo. Discretamente, me fui subiendo algo más la faldita, hasta llegar al borde de as pantis. (Me llaman la difícil) Ya no despegaban sin recato los ojos de mi panochota
    En una de las bazas se apostaron a quitarse la camiseta, estaba haciendo calor y pensando en como meterme mano, me propusieron darme un masaje.
    Yo ya estaba cachonda y en modo de puta, acepté. Nos fuimos a mi cama y me acosté. Ya así, solicitaron que me quitara la camiseta, que era mejor para el masaje. Muy cierto. Lo pensé dos veces pero al final me la quité con sumo cuidado de que no se me viera mucho.  Vi como vi como se les salían los ojos al ver la zona exterior de mis pechos.
    Mi hijo me dijo que le dejara quitarme la falda, total mis calzones eran grandecitos y no transparentaban nada; sin mucha resistencia también acepté y me quitó la falda con sumo cuidado, claro al subir mi culo para favorecer que saliera bien la falda no me percaté que les ponía el culo en pompa. Aprovechándose, Miguel me dio una nalgada  y lo bajé rápidamente, se rieron mucho del chiste, y ...
    ... todos me nalguearon varias veces, yo riéndome.. 
    Ya acomodada, recorrieron mis piernas y mi espalda como unos verdaderos profesionales.
    Con el masaje, delicadamente iban separando mis piernas cada vez más,(Noté que se hacían señas) claramente ellos estaban deseosos de ver mis chiches y pucha. Sin resistencia de mi parte, mi hijo comenzó a bajarme los chones, dejando mis nalgotas a la vista. De reojo, los ví abriendo mucho los ojos, y se sacaron las vergas ya bien duras.
    Los vi y vi tres escuincles cachondos, pero con pitos de tamaño hombre, y muchas ganas de cogerme. 
    Ya así, por no “dejar mal” a mi hijo (Era mi disculpa intima) No dije nada cuando comenzó a bajarme los calzones, poco a poco, viendo mi reacción. Cuando me los quitó totalmente, los ví con sonrisa de triunfo.  ¡Me habían bajado los calzones! ¡Me estaban viendo y acariciando las nalgas, abiertamente, sin reclamación! ¡A una mujer adulta! En ese momento , pensé que así podrían luego hacerse unas pajas, últimamente tenia muy claro que mi hijo se masturbaba casi a diario. 
    Bueno, era hora de dejar a un lado las hipocresías: ¡Me volteé para que vieran un coño de verdad!
    No quería imaginar lo que iba a ocurrir después (¿No imaginaba? ¡Ya estaba loca para que me montaran!)  
    Se perdió toda decencia (¿Cuál?). Mientras mi hijo manoseaba y besaba mis pechos, Carlos me besaba la boca y cachondeaba los pechotes. Medio sentí como Miguel se metía entre las piernas, abriéndolas, con mi plena colaboración, acercándose ...