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VOLCÁN EN SU ENTREPIERNA
Fecha: 30/09/2026, Categorías: Anal Tus Relatos Autor: fran, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... a su gusto. Se acostó en la cama y dejó que le succione los pezones, eso la volvió más loca aún. Tenía las aureolas hermosas, el tono de la piel un poco más oscuro y sus peones en punta. Ahí le quite la tanga. Tenía una mata de pelos interesante. También tenía pelos en las axilas y el bello rasposo de sus piernas, era más largos en las parte de los muslos. No le hice sexo oral. Le di besos en los muslos, con los dedos acariciaba su clítoris, y le daba besos en los pezones. Tenía un sutil olor a pis, cuando me acerqué a su vulva, por eso decidí no besarla, el sabor del orín cuando no es de hace unos instante, suele ser un poco ácido y temí que me bajara la libido, que la había dejado bastante grande con sus mimos. Una vez, me hundí en su dulce cuerpo, pegó un gemido hermoso, me agarró de la nuca y me besó la oreja. Me susurró algo que no entendí y sonrió. Pegó otro grito: -¡Saliiiiii!- gritó ahora. Un poco me asusté. En el momento que me salí, un potente chorro eyaculó y gritó gustosa. Se pasó la mano abierta por la vulva totalmente empapada y eyaculó tres veces más. Yo entendí eso y entonces con mi fruta un poco más dura, le rozaba su clítoris, sin penetrarla y ella, eyaculó dos veces más. Me pareció maravilloso eso. Su mirada le cambió a la de la dulce mujercita, a una más diabólica. La volví a penetrar, esta vez más fuerte, la tomé del hombro y la sacudí bien fuerte. Ya no salía más de ella, sentía como me mojaba con ese líquido caliente y más fuerte le daba. Me ...
... tenía prendido fuego. Toda mojada, se dio vuelta y me ofreció el culo: -Haceme la colita- me dijo. Estaba tan mojada que mi cabeza, al apoyarla en su ano, se resbaló dentro. Finalmente, cuando tomó consistencia, la penetre lentamente y me quedé un rato quieto, contemplando ese apretón que ella me daba con su esfínter anal. -Cogeme duro…- ordeno suavemente. Estaba tan lubricada mi piel, que no tuve problemas a pesar que estaba medio blando, de meterle y sacarle todo el largo, que estimé en ese momento de unos catorce centímetros. Fue una cogida larga, me agarró la mano, la puso sobre su vagina, y me dijo que la tocara: -cogeme duro, méteme dos dedos en la concha… así, así, más duro, bombea, pégame un poco en la cola, haceme doler. Más dedos, más adentro… sí… Le hice de todo. El resultado era tremendo. Ella acababa con orgasmos mojados y el ano se le fruncía apretandome. Perdí la cuenta de cuantas veces eyaculó. Las últimas veces, fueron gotas, pero igual fruncía el ano y la vulva y eso me resultaba muy erótico. De un momento a otro me pidió que le acabe en la boca. Me saqué el preservativo y la invité a beber. Volvió a bajar para sacarme la leche. Me senté en el respaldo. Ella, boca abajo, jugaba con mi piel que estaba pequeño. Se lo metió a la boca completamente, así de pequeño estaba a pesar de todo el sexo anterior. Yo le miraba la cola para poder erotizarme. Ni signos de cosquilleo perineano. Entonces, la acomodé de nuevo para penetrarla y ella se dejó hacer. ...