1. EL SEÑOR BALTAZAR y Sus dos Putas Hija y Madre: parte 3


    Fecha: 23/10/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: Cacherox100, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X



    Ricardo habia trazado un plan que concistia en dejar la ventana abierta para que el se pudiera meter cuando Baltzar fuera ala cocina y asi el pudiera ver de cerca la escena que se iba a desarollar. Asi que ni bien llego del trabajo tomo a Lucia y lo llevo donde baltazar. Lucia contenta y emocionada dijo:
     -Si vamos ala casa de Tio baltazar ya quiero jugar con él 
    Toco el timbre y baltazar salió.  Y les recibió amablemente como de costumbre. Salto en sus brazos abrazarlo y Baltazar le dijo que fuera a jugar con los jueguetes nuevos que le habia comprado.  Lucia contenta fue a jugar con los juguetes y los dos se sentaron y Baltazar le ofrecio algo de bebe a Ricardo y Ricardo le pidio un vaso de agua y en ese momento cuando baltazar fue ala cocina, Ricardo se paro rápidamente y fue a abrir la ventana. Y volvio a sentarse y cuando llego Baltazar, Ricardo le dijo:
    
    -Me acaban de llamar del trabajo y me pidieron que vuelva alli a resolver unos asuntos graves que sucedieron y que le dejaria a la nena varias horas. 
    Baltazar con una sonrisa de oreja a oreja lamiendose los labios dijo:
    -encantando yo me quedo a cuidar de Lucia ve a resolver ese problema grave . 
    
    Ricardo subio a su coche y fingio que se estaba llendo al trabajo pero dos cuadras mas adelante dio la vuelta y regreso a su casa y metio el carro en el garage. Y fue rápidamente donde la casa de Baltazar. Y vio por la ventana que ellos no se encontraban en la sala . Asi que de manera silencioso se metio ala casa. ...
    ... Con el corazon a mil por si le descubren. Y en eso nota unas voces del cuarto de baltazar.
    
    —Ahora sí —dijo el viejo—. Empuja tú un poquito hacia mí.
    
    Y empujó.
    
    Al principio no pasaba nada. La punta se hundía un poco y se salía. El viejo volvía a probar, con calma, moviendo las caderas despacio. Y de pronto, en una de esas, Lucía sintió que algo cedía dentro de ella, y la punta entró. Y luego entró un poco más. Y luego un poco más.
    
    —Ay —dijo la nena.
    
    —Ya está —dijo el viejo—. Ya está dentro.
    
    Pero no estaba dentro del todo. Solo la cabeza. Y Lucía lo miraba con los ojos muy abiertos, sintiendo cómo se le estiraba todo ahí abajo, esa sensación rarísima de estar llena de algo que no debería caber.
    
    —¿Duele?
    
    —Poquito.
    
    —¿Paro?
    
    —No —dijo la nena.
    
    Y el viejo siguió empujando, muy despacio, y cada centímetro que entraba a Lucía se le escapaba un sonidito, y el viejo le hablaba bajito a la oreja, "muy bien, princesa, muy bien, eres una campeona", y le acariciaba el pelo, y le lamía el cuello, y así, poco a poco, en un par de minutos, ya tenia casi todo la polla dentro.
    
    Cuando ya no entraba más, Baltasar se quedó quieto.
    
    —Ya está —dijo—. Casi Toda dentro.
    
    Lucía respiró. Le temblaban un poco las piernas.
    
    —duele —dijo.
    
    —Tranquila pronto ese dolor se transformara en placer.
    
    Y empezó a moverse. Despacito. Para dentro y para fuera, solo un poquito, sin salir del todo. Y la nena, que al principio tenía la cara apretada, fue aflojando. Y a los ...
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