1. Viaje con permitidos (1): La lluvia desató la pasión


    Fecha: 26/04/2019, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Nazareno Cruz, Fuente: CuentoRelatos

    ... calentarme él ya había acabado. Las relaciones sexuales pocas y magras creo que por ser un eyaculador precoz, nunca experimenté un orgasmo, lo más cercano fueron algunas esporádicas masturbaciones a que recurría cuando el deseo atenazaba mi cuerpo. El trabajo administrando el campo fue el refugio donde gastar las energía que el sexo no pudo consumir, sobre todo ahora que la diabetes y otros achaques no le permite ni esa fugaz penetración”
    
    La confesión tuvo el efecto liberador, la revelación alivió su conciencia, libre de expresar sus deseos sexuales reprimidos bajo el juramento de fidelidad conyugal, sintió el llamado del deseo latiendo en sus entrañas cuando comí su sexo.
    
    No hacía falta mucho para llevarla al momento del deseo, mi mano se introdujo entre sus piernas, suave roce del clítoris la estremece y moja, más y más, hasta que pidió: - más rápido, más rápido!
    
    Elevé sus rodillas, tomé de los muslos, tensos, se dejaron vencer para meterme entre sus piernas, abrir los labios de la vulva e introducir el miembro. Cerradito, juego con la cabeza, al intento de penetrar sentí la estrechez de la cueva, volví a empujar una y otra vez lento y cuidadoso hasta vencer esa resistencia, supuse por estrecha y por tanto tiempo sin uso.
    
    Al tercer intento cedió al empuje de la verga, los músculos se relajaron, las piernas dejaron de tensar los músculos. Elevé un poco más sus nalgas metiendo mis rodillas debajo para facilitar el ángulo. La calentura nos invadió, volcado sobre ...
    ... su cuerpo penetraba despacio pero tan profundo como podía, comenzó a sacudirse, enlazando sus piernas en mi espalda, taloneando para azuzarme, abrazada a mi cuello para retenerme, y ofrecerme el pezón, quiere todo y al mismo tiempo.
    
    La calentura pudo más que mi deseo de prolongar el metisaca, me gusta el coito de larga duración, la urgencia de la partenaire por llegar a otro orgasmo imponía condiciones. – Sí, sí, más más rápido, más profundo, más fuerte, más...
    
    El “más” era un calificativo que acompañaba a cada pedido, la demasía era su necesidad, descubrir el sexo y el “exceso” era lo mismo.
    
    La contundencia de sus orgasmos, dos, bien prolongados, minaron mi control por demorarme, sus ganas querían sentirme a pleno. – Estoy por llegar, no sé si….
    
    - Si! sí! podes, sí! lo quiero dentro. Dale! Vení dentro, por favor!!!
    
    El momento no podía ser mejor, todos los dioses estaban en mi favor, una hembra debutante en orgasmos, prodigándose para que fuera los dos a un tiempo, no podía menos que dejarme fluir dentro de su sexo. La eyaculación fue algo memorable, sentí el punzante latido en los riñones hasta el latido de la expulsión del semen, dilatando el conducto para dejarme ir dentro de Ethel. Un primer chorro, liberador, uno segundo y otros terminaron por vaciarme por completo dentro de esta mujer que se me había entregado en cuerpo y alma.
    
    Luego de ese primer polvo, abrazados, nos dejamos vencer por el relax y el letargo que deviene luego de un juego sexual tan ...
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