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Mi hija y el MSN - Parte 1
Fecha: 15/05/2019, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Dark knight, Fuente: CuentoRelatos
... abrió la puerta de mi habitación y entró Cristina, con su blusón blanco abierto casi en su totalidad y ofreciendo una perfecta visión de su magnífico escote. Aunque, en verdad, se le veía mucho más que el escote ya que los cuatro botones abiertos servían únicamente para tapar sus pezones. Parecía una puta. Tan joven, tan expuesta… su cara reflejaba la excitación por la que estaba pasando también ella y cuando andaba se notaba el trabajo que el grueso rotulador estaba haciendo en su coño. Verla de esa manera, con el blusón apenas tapando sus tetas, con una largura mínima que mostraba sus perfectas piernas, caminado con pasos cortos en un intento por retener el rotulador entre las paredes de su coño, hizo que mi polla diera un nuevo bote dentro del pantalón del pijama. Ella se acercó a mi mesa. Hola papi, tienes un minuto. Si claro cariño... dime, que quieres? Mira, es una chorrada… pero es que tengo estos dos anillos y no se cual ponerme mañana para ir a clase. Diciéndome esto se inclinó sobre mi mesa, dejando su culo en pompa, con sus piernas totalmente rectas y ligeramente abiertas, ofreciéndome una doble y magnífica visión. Por una parte, justo delante de mis ojos, sus maravillosas y redondas tetas, que al haber inclinado el cuerpo sobre la mesa y con la holgura y abertura del blusón, se exhibían perfectas a treinta centímetros de mi cara. Y por otra, si me echaba un poco atrás en el respaldo de mi silla, su precioso y respingón culo apenas tapado por el corto ...
... blusón. Mi hija se comportaba con total naturalidad y yo, siguiendo con el juego, actúe de la forma más normal posible, sin dar ninguna importancia al hecho de que mi hija se me estuviese exhibiendo como una vulgar puta. A ver cariño, que anillos son? Estos, papi – me dijo enseñándole un gran anillo fucsia y otro ancho de plata. Continuamos hablando sobre sus anillos, ella en la misma posición, inclinada sobre mi mesa pero balanceándose suavemente de modo que la desnudez de sus tetas fuera más evidente. Y yo, siguiendo con el juego, no dejaba de mirarlas, al principio tímidamente, como un buen padre al que se le escapa una mirada furtiva, para, poco a poco envalentonarme y mirarlas de una forma más evidente que, desde luego, no pasó desapercibida para mi hija. A los dos minutos, Cristina, como si lo tuviera todo planeado de antemano, cambió su posición, poniéndose en cuclillas junto a mí y apoyando su brazo en mi pierna. En esta nueva postura, estando ella agachada, podía ver aún más claramente sus tetas sin necesidad de disimular tanto. Mi hija, excitada por la falta de control que su propio padre demostraba ante sus encantos, se colocó de modo que quedara totalmente expuesta ante cualquiera de mis miradas, ahuecando aún más si cabe su blusón. Continuamos hablando sobre los anillos, intentando cada uno alargar la conversación lo más posible. Ella con la intención de cumplir las órdenes que le había dado por msn y yo con el deseo de continuar viendo sus tetas ...