-
Las desventuras de Elena (6)
Fecha: 08/06/2019, Categorías: Poesía Erótica, Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos
... comportarte? Elena cerró los ojos y se mantuvo en silencio. Julia apretó los dedos. -¡Te hice una pregunta! -insistió. Elena seguía vacilando entre la furia y el miedo a ser castigada, hasta que finalmente dijo: -No crean que van a tenerme mucho tiempo más acá. La policía debe estar buscándome y pronto me van a rescatar y vos, ésta y todos los demás van a ir presos. Hubo un silencio durante el cual Julia y Wanda se miraron con expresión primero asombrada y luego divertida, hasta que la carcelera dijo: -Oíme bien, imbécil. No hay ni habrá ninguna policía buscándote. ¿Sabés dónde acabó la denuncia de tu maridito?... ¡En el tacho de residuos! -¡No! –gritó Elena desprendiéndose de la mano de Julia. Miró a ambas mujeres con expresión angustiada y volvió a gritar: -¡No, no, no, nooooooo! ¡No es verdad! ¡noooooooo! Sin pensarlo corrió hacia la puerta, cruzó el sótano corriendo y llorando y cuando estaba por subir la escalera fue alcanzada por Wanda, que con varias bofetadas terminó con lo que amenazaba ser una crisis nerviosa de la esclava. Elena temblaba y seguía llorando cuando entre Wanda y Julia la arrastraron a la celda arrojándola al piso como un trasto, para después cerrar la puerta con llave y retirarse dejando a la pobre sumida en una profunda angustia. -¿Es cierto lo que le dijiste? –preguntó Julia en camino a las habitaciones de la carcelera. -Por supuesto. -Sí, ahora recuerdo que cuando estuve con el Sumo Regente me dijo que ...
... estamos protegidos. -Claro que sí, querida, y muy bien. Te lo aseguro. Con todo el ganado que traemos pasa lo mismo. Denuncian la desaparición de la desgraciada y esa denuncia termina hecha trizas en un tacho de residuos. Julia suspiró ya completamente tranquila y poco después, mientras ambas bebían una taza de café, Wanda dijo: -Bueno, hablemos de lo del miércoles. Ya me llamaron varios de los Amos. Están muy ansiosos por probar esa carne. -Carne de exportación. –dijo Julia sonriendo, y preguntó: -¿Hasta cuándo creés que conviene tenerla en ese agujero? -Pienso subirla el martes a última hora. Le daré media pastilla para que duerma bien y otra media después del almuerzo, para que descanse y llegue a la noche en condiciones de soportar el baile que tendrá, jejeje... Previamente le pongo una enema, le hago tomar un buen baño y la dejo lista para la fiestita. Julia, que parecía estar pensando en algo, dijo de pronto: -Wanda, me habías hablado de hacerme conocer el resto de la mansión. Estoy ansiosa por eso, ¿podría ser ahora? -Mmhh, no, querida, no es el horario indicado para cierto sector. Si te parece, el miércoles te venís a eso de las seis de la tarde y te prometo una buena y muy completa recorrida durante la cual vas a ver cosas asombrosas. -¿Cierto sector?, ahora me dejás más intrigada todavía. -Cuanto más intrigada estés, más vas a gozar de la visita. –dijo la carcelera con una sonrisa prometedora. -Ay, ay, ay... y bueno, no tendré más ...