1. Una rica cogida con Don Carlos


    Fecha: 15/07/2019, Categorías: Grandes Series, Autor: Una_Tal_Melissa, Fuente: CuentoRelatos

    ... el cuello, los besos se empezaron a hacer más desenfrenados, con leves gemidos de mi parte, no lo podía creer, estaba llena de pasión, estaba besándome con don Carlos, pero de repente me lleno un miedo espantoso al pensar que llegaría doña Bertha o algún cliente.
    
    -Espere ¿y la señora Bertha? -le dije-
    
    -No te preocupes, ella va a tardar mucho, está ahorita un poco retirada de la ciudad.
    
    -Pero, ¿y los clientes?
    
    -Eso se puede solucionar.
    
    Así que se retiró, salió y bajo la cortina, en ese momento éramos él y yo encerrados en su papelería.
    
    -Esto será bastante sospechoso.
    
    -Tu tranquila, pero dime, si quieres la subo, repito, aquí no se hará nada un tú no quieras.
    
    Me quede pensativa, mirándole, excitada, de repente mi mirada se fue hacia abajo y mire como se asomaba su paquete, ese día llevaba alguna especie de mallón, pero para hacer ejercicio, se veía enorme, duro y firme, mi esposo lo tiene de tamaño regular, 18 cm para ser exacta, pero lo que me encanta de él es el tamaño de sus huevos. No dude más y me levante, me acerqué a don Carlos y comencé a besarle otra vez, esta vez sus manos fueron directo a mis nalgas.
    
    -Preciosa, me encanta tu culito, esta divino -me decía mientras me tocaba y besaba-
    
    Cada glúteo le cabía en una sola mano, tenía unas manos muy grandes, comenzó a tocarme toda, mis caderas, mis piernas, subió sus manos a mis pechos y los toco encima de la ropa, yo solo me pegaba a él y sentía su enorme verga en mi abdomen, empezó a tallarme ...
    ... mi panocha con sus dedos encima de la ropa, yo ya me sentía empapada.
    
    En eso se separó de mí y fue por una silla, se sentó y me dijo.
    
    -Desnúdate preciosa, quiero ver cómo te desnudas.
    
    Es eso se empezó a bajar el pantalón y me enseñó lo que para mí fue una maravilla de verga, apenas su mano le cubría la mitad, era gruesa sus huevos eran el triple que los de mi esposo, no tenía mucho vello, blanca toda y rosada de su cabeza, solo sentí la expresión de mi rostro, de maravilla y sorpresa, se empezó a masturbar lentamente, de arriba a abajo, con las dos manos y aun así todavía se asomaba su cabezota. No dude más y empecé a quitaré la blusa, el brasier.
    
    -Si mi amor, si, así, lento, no llevamos prisa -me decía-
    
    Le miraba de una forma provocativa, mordiéndome los labios, me puse de espaldas y empecé a bajar mi pantalón, como me lo pidió, lento, dejaba ver mi tanga, y solo escuchaba "no puedo creerlo, no puedo creerlo" baje totalmente mi pantalón dejando ver todo mi culo para él, me lo quite y me di la vuelta.
    
    -Ven, acércate, ven mi amor.
    
    Me acerqué me senté en él, se percató lo mojada que estaba, mi tanta estaba lo más húmeda que se puedan imaginar, me toco toda mi panocha, se llenó sus dedos de mis jugos, se los llevó directo a la boca y los chupo, después los dirigió a mi boca e hizo que culpara sus dedos con mis jugos y su saliva. Empecé a tallar mis nalgas contra su enorme verga, me excito más, empecé a gemir y a moverte, a tocarme los pechos, mientras él me ...
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