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Venancio, el viejo tendero (Parte 2)
Fecha: 09/08/2019, Categorías: Microrelatos, Autor: danisampedro91, Fuente: CuentoRelatos
Hacía unos días que el viejo tendero, Venancio, me había dado por el culo en su tienda casa. Ya habíamos coincidido en el bar donde solíamos parar, y en varias ocasiones habíamos coincidido en el aseo. Cada vez que coincidimos me había metido mano todo lo que pudo. Me sobaba el culo con sus manos, y hasta me arrimaba su paquete mientras yo meaba, y a la vez que me comía la oreja, me susurraba que me quería volver a dar por el culo. Tienes que venir otro día a mi casa, y repetimos lo del otro día. Si puedes quiero que te quedes toda la noche, quiero hacerte mi mujer y preñarte ese culito que me vuelve loco, me decía cada vez que coincidíamos en el aseo del bar. -Sí, le decía yo, a ver si este sábado que seguramente tendremos una cena la pandilla. -No sé si aguantaré tanto tiempo, podrías venir hoy miércoles, ¿o tienes problemas por salir de casa tu solo? -No, no tengo ningún problema, pero no me gusta que sepan a donde voy, y para eso tendría que ir a casa, y luego volver a bajar yo solo, diciendo que había quedado con alguien. -Pues sí puedes venir, ven, yo si hace falta te espero en el portal. -No, como ya tengo tu teléfono móvil, te hago una llamada y me esperas en la puerta de tu tienda. Y así fue como volví a quedar con el viejo tendero, Venancio. Ese miércoles, me volvería a dar por el culo, y esta vez sería durante toda la noche. A las 11 de la noche, salía del bar con mi madre para irnos a casa. Una vez en casa, cené un pequeño bocadillo, y le dije ...
... a mi madre que iba a salir, ya que había quedado con un amigo para ir de fiesta, y que no volvería hasta la mañana siguiente. A eso de las 12 de la noche, ya había dado un toque por teléfono al viejo tendero. Salí de mi casa, y cuando llegué a la calle, antes de ponerme en camino, saqué un cigarrillo, lo encendí, de esa manera le daba tiempo a Venancio, el viejo tendero, para que me esperase en la puerta de su tienda. Me puse andar camino de la tienda del viejo Venancio, y cuando estaba llegando, ya me salió al camino, para ayudarme a entrar en su casa tienda. -Ven, mi princesita, que me tienes loco de ganas por follarte ese culito que tienes, y que tanto me gusta. Esta noche quiero tenerte en mi cama y follarte bien follado durante toda la noche, quiero dejarte bien preñado este culito, me iba diciendo, a la vez que me agarraba el culo con su mano. Nada más entrar cerró la puerta de la tienda, y agarrado a mi espalda, me abrazó por detrás y sobándome el culo a la vez que me arrimaba su paquete, me susurraba al oído -esta noche no vas poder dormir por el placer que te voy dar. Te voy dejar preñado y el culito repleto de leche. Hoy vas a ser mi princesita, y tu papi te va hacer gozar como nunca. Me fue empujando hasta el final de la tienda, que era donde estaba la cocina, el aseo, y las escaleras que llevaban a su vivienda. Ven vamos para la cocina que estoy bebiendo una cerveza, y en cuanto termine, subimos al dormitorio. Me puso una cerveza a mí, pero le dije ...