1. La vida de Xena Cap. 5 (Entrenamiento de la perrada)


    Fecha: 07/10/2019, Categorías: Gays Autor: ALTEZA, Fuente: CuentoRelatos

    Una vez que las nuevas perras fueron presentadas con su nueva dueña, ya que serían un grupo a los pies del Ama, se decidió asignarles un nombre de referencia, por lo que fueron llamadas“perrada”.El Ama llamó ante su presencia a la perrada para darles la primera de muchas lecciones que debían y tenían que aprender para ser perras de altísima calidad en su servicio a los pies de su majestad.
    
    Lo primero que les ordenó el Ama a su nuevo sequito fue arrodillarse de inmediato, de esa manera empezarían a recibir sus nuevas sesiones de su aprendizaje como esclavas. El Ama les aclaró que hay dos tipos diferentes jerarquías, la jerarquía de los amos y amas y la jerarquía de las esclavas, perras o sumisas.
    
    La jerarquía de las esclavas, perras o sumisas es la que solo les permite servir y callar, en la cual no tiene ni voz ni voto, y no pueden emitir sonido alguno sin la previa autorización del Ama. Se les permite nada más estar de rodillas con la mirada siempre baja, su voz apenas audible y a cuatro patas como las perras, esclavas o sumisas que son.
    
    Inmediatamente después se les dijo que la otra jerarquía por ende es de las amas o supremas, donde ellas tienen todos los privilegios para ser atendidas por sus perras, además tienen el poder de tomar las decisiones de que pueden o deben hacer las perras; en pocas palabras, deben ser servidas como diosas. El Ama les preguntó si había alguna duda, a lo que las perras respondieronno majestad, todo está muy claro.
    
    El Ama se dio ...
    ... cuenta que en su nuevo sequito había un alto nivel de sometimiento, obediencia y entrega a los pies de su Ama. Día a día la atención era mayor y de mejor calidad, llegó el momento que la perrada ya no necesitaba prácticamente recibir las ordenes de su Ama, por el contario al ver la hora o solo de ver a su dueña, sabían perfectamente que debían hacer en ese instante, esto agradaba al Ama, ya que con la actitud y desempeño de la perrada, su valor como tal, se incrementaba día a día; siendo una ventaja, ya que si en algún momento le aburrían o se pusieran rebeldes y groseras, fácilmente podría reemplazarles.
    
    La perrada estaba ya más que acostumbrada. Vivían muy contentas y orgullosas de pertenecer a tan distinguida mujer, agradeciéndole haberle dado a toda la perrada la oportunidad de haberlas convertido en personas útiles y no solo en chicas caminantes por la vida sin un futuro. Ahora tenían un motivo para servir y ser mejores perritas cada día.
    
    Pasaban los meses y cada vez la perrada no solo era más feliz, sino que se sentía más cómoda, sentían que su vida anterior había sido una pérdida de tiempo, y que por nada del mundo renunciarían a la sumisión, ya que fue esa etapa la que las hizo felices, sentían que apenas empezaba su vida productiva.
    
    Para ellas esta relación no solo era Ama – sumisa, sino que para ellas también era más que su Ama, también era la guía que no les permitía salirse del huacal o del camino que debían seguir; para la perrada, era más que eso, su Ama ...
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