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La reeducación de Areana (18)
Fecha: 20/12/2019, Categorías: Dominación / BDSM Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos
... hablemos de tu plan para Areanita. –dijo finalmente Amalia reclinándose de costado sobre el respaldo del sofá. Lucía tragó saliva, emitió una tosecita, se recompuso después del examen visual al que había sido sometida y explicó: -Bueno, yo… más que plan tengo… la idea por ahora, si usted me deja, señora, de ser… no sé, el Ama de Areana en la escuela… Bah, a lo mejor eso de Ama me queda grande, lo que quiero decir es… es que quisiera dominarla, yo y dos amigas que también la odian… Amalia se divertía con la evidente nerviosidad de la chica, al par que experimentaba una cierta ternura comprensiva y por eso la alentó: -Tranquila, pichona… Tranquila… Me resulta muy interesante tu idea. Decime, ¿sabés lo que es el BDSM? -Desde hace un tiempo estoy entrando en algunas páginas. -Ah, muy bien. Entonces sabés de que se trata. -Sí, aunque mi única experiencia fue con ella y su madre y… y Milena me dijo que tengo pasta de Ama… -Milena sabe de esto, pichona, así que debe ser así… Bienvenida al Reino. Lucía sintió que estaba excitándose, y mucho, y debió contenerse para no gemir cuando las mariposas se le alborotaron en el estómago. -Gracias, señora… -murmuró y ante una pregunta de Amalia dijo: -Lo que quiero es hacerle la vida imposible, volverla loca… -¿Y a qué se debe tanto odio? –quiso saber Amalia. Lucía le contó sobre la conducta soberbia y prepotente de Areana, sobre esa violencia física que había descargado contra ella y otras alumnas y ...
... Amalia lanzó una carcajada: -Ya habrás visto cómo está ahora, después de que la domamos, ¿cierto? -Sí, es verdad, me impresionó verla convertida en eso que es ahora… Quiero divertirme con ella, señora, por favor… -No hay inconveniente, querida… Tenés mi autorización y a mí me vendrá muy bien tenerla controlada también en la escuela. -¡Ay, gracias, señora! ¡Muchas gracias! –se entusiasmó Lucía. -De nada, pichona, inspirate y que vos y tus amigas se diviertan en grande con Areanita. Te informo que lo único que no pueden hacer es lastimarla. -Sí, Milena me lo dijo. -¿Y la mami? ¿qué te pareció la mami? -Mmmhhhh, está buena también y me dio mucho morbo maltratar y cogerme a la hija delante de ella. Amalia rió, complacida por esa muestra de crueldad de la adolescente y le propuso: -¿Querés hacer una visita guiada por ciertas zonas de mi departamento? Lucía frunció el ceño, intrigada: -Te va a gustar. –insistió Amalia y sin esperar la respuesta tomó de la mano a la adolescente e inició el trayecto. Cuando llegaron a esa zona donde el departamento se tranformaba dramáticamente, Lucía, conmovida por una fuerte impresión quiso, instintivamente librar su mano, pero Amalia la retuvo: -No te asustes. –dijo y siguió avanzando con la asombrada Lucía detrás de ella. Transitaban ahora por esa zona de paredes de piedra y en el piso ya no había parquet sino tierra apisonada y la lóbrega iluminación era provista por algunas lamparitas que pendían del techo, ...