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Diario de una sumisa
Fecha: 21/12/2019, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
** Este diario es 100% real y contado aqui por petición de mi amo. Día 1: Entro por la puerta directo a mi cuarto, mientras cada vez me ponía más nerviosa. Me dijo que las órdenes el primer día serian sencillas: llamarle amo y obedecer, sino tendría castigo. Sin saber cómo de un momento a otro ya estaba de rodillas delante de su polla dura y me ordeno no moviera las manos de mi espalda. Se la empecé a chupar suave y luego más fuerte y a fondo hasta que finalmente la había tragado entera. Cuando ya tenía la boca echa a su tamaño me agarro de la cabeza y me empujó hacia atrás para sacarla. Me coloco la cara contra su pelvis para tener un primer plano de su miembro y que lo viera bien, era la más grande que en mis años de sexo había tragado. Ya no podía con el calentón y él lo sabía. Me hizo mirarlo, me pregunto si me gustaba a lo que yo respondí entre gemidos y me la metió de golpe entera en la boca y sin soltarme la cabeza para no poder sacarla, me marcaba el ritmo. Cada vez la tragaba más a fondo, hasta que tuve la primera arcada y con ella él se excito creciendo aún más. Cada vez más a fondo, más dura, más arcadas y yo cada vez más caliente, deseando tenerla dentro. Ya no podía tener las manos ...
... en mi espalda y las moví, y con ello llego el primer castigo. Me hizo levantarme y apoyarme en la cama y me soltó los primeros azotes. Mi primer castigo como sumisa. En esa posición aún estaba más excitada. Me mire en el espejo que tenía delante y entonces le mire mientras se tocaba su pene y me miraba. Me dijo si quería correrte y la respuesta fue sí. Metió sus dentro mío y empezó a provocarme, mientras yo miraba al espejo observando la escena. Aquello me ponía aún más caliente. - Quieres correrte? - Si - Si qué? - Si amo Es palabra. Una palabra normal y como me costó decirla con todo lo que significaba. Ya era su sumisa y el mi amo. Me seguía tocando más y más, hasta el punto de pedirle que me dejara correrme. - Aguanta un poco más pequeña. - No puedo amo. No puedo aguantar más. - Córrete pequeña. Y vaya si lo hice. Me volví a poner de rodillas delante de esa polla dura y caliente. Y la chupe hasta que no pudo más y se corrió en mi cara. Todo ese calor en la cara y su cara de placer. Volvía a estar caliente pero ese día no habría más. Me dijo que me levantar y pidió que me fuera a limpiar. Él se adecento, me pregunto qué tal me había sentido y se marchó.
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