1. Despido improcedente


    Fecha: 25/12/2019, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... que yo cambiara mi decisión, pero.....¿se arrodillaría delante de mi? Esa era mi
    
    aspiración y eso es lo que yo querá sentir. Que debido a mi posición de poder, Rodrigo se arrodillara
    
    frente a mi para rogarme. Sólo de pensar en a situación, moje mi tanga de la excitación. Tengo que
    
    decir que todo fue más fácil de lo que yo esperaba y debido a una torpeza porparte de él.
    
    En un movimiento brusco y sin darse cuenta, Rodrigo tiró de mi mesa mi porta-lápices, cayendo
    
    todos mis bolígrafos al suelo. Si no me pidió perdón diez veces, no lo hizo ninguna el pobre infeliz.Tan sólo había tirado unos bolígrafos al suelo, pero vamos, era comosi hubiese matado a alguien a
    
    juzgar de cómo se arrastraba ante mi pidiendome disculpas.
    
    - No vuelvas a perdirme perdón, Rodrigo. No hace falta, sólo se han caído mis bolígrafos, ¿no?-le
    
    pregunte con retórica.
    
    - Es que soy muy torpe. Ya los recojo, sra. Cristina- me contestó penosamente.
    
    Y ahí estaba, de rodillas recogiendo mis bolígrafos. Pero evidentemente no era eso lo que yo
    
    esperaba. Quería humillación y aquella escena no era suficiente para mi.
    
    Decidí ponerlo a prueba de una forma más contundente. Una vez hubo acabado cn los bolis, se
    
    volvió a sentar en la silla, y rogó:
    
    - Por favor, Cristina, no me despidas. Reconsidera la decisión te lo suplico.
    
    Por fin la frase mágica, “te lo suplico” habia dicho Rodrigo. En aquel momento, no sé si por mi
    
    excitación extrema o por mi maldad, un zapato se me cayó ...
    ... al suelo. Tenía las piernas cruzadas y de
    
    mi pie derecho se desprendióel zapato.
    
    Rodrio no tardó ni un segundo en care de rodillas y recogerlo. Y no le bastó con eso si no que me lo
    
    calzó. Pobre infeliz, poniendome el zapato en el pie. De lo que es capaz alguien que está
    
    desesperado. Volví a ser cruel:
    
    - Rodrigo por Dios, ¡¡no hace falta que me pongas el zapato!! ¿Cómo te humillas así?
    
    Acto seguido, Rodrigo se arrodilló frente a mi.
    
    - Cristina, de rodillas te suplico que no me despidas. Jamás he hecho esto delante de nadie, y menos
    
    de una mujer, pero no tengo más remedio. Necesito este trabajo. Por favor no me despidas.
    
    - No sé si va a poder ser, Rodrigo. La decisió ya está tomada.
    
    - ¿Quieres que te bese los pies? Si hace falta yo te beso los pies las veces que haga falta.
    
    Sólo me faltaba esto, estuve a punto de correrme en aquel preciso momento. Aquel pobre diablo me
    
    iba a besar los pies. Ea más de lo que yo podía esperar.
    
    -Estarás de broma, ¿no?. ¿Cómo me vas a besar los pies a mi? Si seguro que me huelen fatal!!! -le
    
    dije de broma y riendome
    
    - Yo te beso los pies, si ese si tu deseo, imagínate lo que soy capaz de hacer con tal de que no me
    
    despidas. Jamás he sufrido tal humillación.
    
    - Creo Rodrigo que nadie te ha humillado. Te has humillado tu sólo, ¿o no? Me haces sentir muy
    
    mal, Rodrigo- le dije con toda la maldad del mundo.
    
    - Pídeme perdón por haberme dicho eso y haberme hecho sentir mal.
    
    - Perdona Cristina. No ...