-
Un secreto confesado
Fecha: 06/01/2020, Categorías: Microrelatos, Autor: Gatopardo, Fuente: CuentoRelatos
... hacerle sus cariños y yo por supuesto corría a dárselo a veces con el problema de que mi pene estaba muy notorio por la excitación que me provocaba su llamado así que trataba de hacerlo no tan cargado a su cuerpo pero ella se las arreglaba para voltearse y quedar enculada a mi pene o se movía lentamente hacia mi pene como tratando de encajárselo entre sus nalgas las cuales las podía sentir firmes y cálidas, nos quedábamos así un buen rato mientras ella realizaba sus quehaceres, pero todo terminaba bruscamente al sentir la llegada de mi hermana o abuela, mi madre se cambiaba de posición y se ponía algo nerviosa yo me iba rápidamente al baño a pajearme pensando en ella. En las tardes nos sentábamos a ver películas todos menos mi abuela que se acostaba temprano y nuevamente comenzaba otro juego con ella el cual consistía en acariciar sus piernas, yo me sentaba en el suelo ella en un sillón tejiendo, la idea era que mi hermana no nos observara, así que introducía mi mano bajo su falda y acariciaba sus rodillas ella tapaba con su tejido y poco a poco subía mi mano hasta sus muslos, me encantaba sentir el roce de mis manos por sus piernas con medias, este ritual lo repetíamos todos los días sé que nos gustaba a ambos porque al mirarla sus ojos los cerraba. Cierto día observe que sus medias estaban rotas por lo que le dije que yo le regalaría unas nuevas, al día siguiente llegue con las medias le compre unas muy caras, suaves de color más oscuro al que ella usaba ...
... habitualmente, al verlas se alegró y me dijo que se las pondría de inmediato al decir esto yo me di la vuelta para salir de la habitación pero mi madre me dijo quédate quiero que veas tu regalo puesto te lo mereces te lo has ganado, gire de inmediato para no perderme nada, pude observar como se sacaba sus medias sentada en su cama con mucha lentitud me pidió que cerrara la puerta y de las puso muy latamente acariciando sus piernas al subirlas, quedo con su falda arriba y me dijo lo suave que eran y me invito a tocarlas las que acaricie desde los tobillos hasta su entrepierna la cual estaba muy húmeda estuve acariciándola por largo rato, estaba con sus ojos cerrados por lo que aproveche de llevar su mano a mi pene al cual ella acaricio suavemente como esperando que pasara y me dijo que desde que comencé a encularla con mis abrazos ella se empezó a calentar de sobre manera y más aún empezó a sentir que tenía un verdadero hombre a su lado. Desde ese día más nos unimos y buscábamos ocasiones y partes de la casa para estar solos y acariciarnos pues lo único que me permitía era manosearla y encularla acariciando sus ricas tetas terminadas en punta. En nuestras búsquedas de ocasiones íbamos al taller de tejidos muy reducido en espacio y angosto ideal para nuestro propósito nos ubicábamos tras la puerta y un pilar quedando nuestros cuerpos muy juntos le subía su falda y le acomodaba mi pene sobre su vagina la que la refregaba hasta que llegaba al orgasmo y yo siempre terminaba chorreado en ...