1. Mi venganza (4)


    Fecha: 21/01/2020, Categorías: Microrelatos, Autor: AMorboso, Fuente: CuentoRelatos

    ... de hora, momento en el que alcanzó un potente orgasmo y que me llevó a mí a correrme dentro de su culo.
    
    -mmmmmm. –Ronroneaba como un gatito.
    
    Esta mujer cada día me sorprende más. No solamente por su capacidad de orgasmar, sino también por su dedicación y sumisión, además de ser una fuente de buenas ideas.
    
    -Prepara la mesa y vamos a comer.
    
    -Amo, ¿no le apetece usarme más?
    
    -Si, pero tenemos que controlarnos un poco. Nos esperan días duros… y placenteros.
    
    Lo siguiente fue ducha, mesa, comida y reposo los dos juntos en el enorme sofá de casa. Ella desnuda y frotando su culo contra mi polla, que estaba dura otra vez y yo dándole palmadas en los cachetes para que se estuviera quieta.
    
    Cuando se acercaba la hora de las visitas la mandé ponerse algo y peinarse un poco, Cosa que le costó largo rato, hasta el punto que llamaron a la puerta antes de que hubiese salido. No obstante, estaba con los últimos retoques y fue ella a abrir la puerta.
    
    -Amo, los señores que esperaba. –Dijo con la cabeza baja y las manos juntas delante.
    
    -¿Tienes una esclava? –Dijo El Fajinas.
    
    -En teoría si. Al menos ella se considera eso. Para mi es mi mujer con todos los derechos.
    
    -No me lo puedo creer.
    
    Tuve que contarles rápidamente la aventura vivida, luego, el abogado sacó los papeles y los repasamos, pareciéndome todo correcto. Luego El Fajinas me dijo que había hablado con las altas esferas y que aceptaban mi propuesta y que, si salía como había dicho, montaríamos tres más ...
    ... en España y otros tres entre Italia y Francia, e incluso podría llegar a montar alguna en Rusia y Rumania.
    
    Vino Habiba y, tras preguntarnos, nos sirvió una copa a cada uno, quedándose a mi lado en pie. Llevaba una camiseta de algodón y una falda a los tobillos, notándose que no llevaba nada debajo.
    
    -Siéntate con nosotros. -Dijo el abogado.
    
    -Eso, si, siéntate. –Corroboró El Fajinas
    
    -No, gracias, amos, prefiero estar de pie.
    
    Tras unos momentos de charla amigable, el notario, que no había abierto la boca, comentó que no tenía muy claro que aquello fuese legal, a lo que El Fajinas le echó una mirada asesina que lo dejó callado para el resto de la tarde.
    
    Volvió a sonar el timbre de la puerta. Al momento, volvió diciendo:
    
    -Amos, la señora que esperaban.
    
    -¿Señora? Espero que por poco tiempo. –Dije yo, haciendo sonreír a todos.
    
    En ningún momento dije que se sentara ni ella hizo mención.
    
    -Bien Carla, -dije yo- como quedamos ayer, nos reunimos para firmar tu renuncia a todos los bienes que te quedaste en nuestro divorcio y la reversión a mi. Al mismo tiempo, te comprometes a ser mi esclava para todo lo que yo quiera. No podrás negarte a nada de lo que te diga. Podré castigarte por cualquier cosa que hagas, no hagas o lo hagas mal. O porque me apetezca.
    
    -A cambio, yo iré pagando tu deuda con El Fajinas poco a poco. Si decides no seguir adelante en algún momento, yo dejaré de pagar y él se encargará de cobrarte. Este señor que nos acompaña es el notario ...
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