1. Mi venganza (4)


    Fecha: 21/01/2020, Categorías: Microrelatos, Autor: AMorboso, Fuente: CuentoRelatos

    ... sobre ella porque empezó a hacer movimientos a todos los lados.
    
    El abogado le estuvo dando un buen rato. Como ya no decía nada, la solté. Estaba llorando y decía bajito:
    
    -Por qué. Porqué me haces esto.
    
    No le hice caso.
    
    -Quiero correrme en su cara. -Me dijo el abogado
    
    -Avísame y te la colocaré.
    
    Después de un largo pistoneo, me avisó.
    
    -Me voy a correeeerrr.
    
    La agarré del pelo y le di la vuelta a la vez que él la sacaba y empezaba a soltar gruesos chorros de lefa que impactaron en su pelo, frente y nariz. Otros más finos cayeron sobre sus labios y tetas. Solté su pelo, que inmediatamente cogió él, y se la metió en la boca.
    
    -Venga, ahora trabaja tú y déjala bien limpia.
    
    Tras esto, vistieron, se pusieron de pie y se fueron, no antes de decir el notario que al día siguiente estarían los contratos registrados, pero que eran válidos desde ese momento y darme las gracias por dejarles disfrutar de tan magnífica puta.
    
    Yo mismo los acompañe la puerta. Cuando volví, dijo Carla.
    
    -¿Me puedo ir ya?
    
    -¿A dónde?
    
    -A mi casa
    
    -¿Qué casa?
    
    -A cual va a ser, a la mía, donde llevo viviendo los últimos años.
    
    -¿Todavía no te has enterado de que no tienes casa, que esa casa es mía ahora, y que no puedes hacer nada que no te haya ordenado yo?
    
    -Pero…
    
    ZASS! Una fuerte bofetada le cerró la boca.
    
    -No te he dado permiso para hablar.
    
    Llorando, levantó la mano para golpearme, pero estaba preparado y se la sujeté, volviendo a darle bofetadas al ...
    ... derecho y al revés hasta que me cansé.
    
    -¡Basta, por favor!, no me pegues más.
    
    Decía sin que yo parase.
    
    -Por favor... –Estaba llorando.
    
    Cuando terminé, le sangraba el labio y la nariz. Cayó de rodillas al suelo sollozando y diciendo:
    
    -Por favor, no más. Por favor…
    
    Le quité las llaves del bolso, la cartera con la documentación y el poco dinero que llevaba. En ese momento llamaron nuevamente a la puerta. Imaginando lo que era, fui yo a buscarlo, entregándome mi artilugio envuelto en cartones. Parecía un monigote de tubo puesto en pie.
    
    Volví a la sala, coloqué el armazón como si fuese un muñeco de palotes arrodillado a cuatro patas y tomándola del pelo, la hice ponerse sobre él. Sujeté el aro superior a su cuello. Había calculado bien las medidas. El eje central o equivalente a columna vertebral le llegaba por entre las tetas casi hasta el pubis. Sujeté sus muñecas en los tubos de los brazos y las piernas a los de correspondientes. Quedó a cuatro patas, pero sin poder moverse.
    
    -Ahora quiero que aprendas rápidamente una serie de cosas. Me has hecho quedar mal con tus remilgos y gritos, y eso no te lo consiento. Vas a ser castigada por todo ello.
    
    Me saqué el cinturón, lo doblé por la mitad y empecé a darle correazos en el culo y espalda.
    
    -ZASS. No. ZASS. Protestarás. ZASS. Nunca. ZASS. De. ZASS. Lo. ZASS. Que. ZASS. Te. ZASS. Mande. ZASS. Sólo. ZASS. Quiero. ZASS. Oírte. ZASS. Si. ZASS. Amo. ZASS. No. ZASS. Amo. ZASS. Y. ZASS. Gracias. ZASS. Amo. ZASS. Si. ...
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