1. La nocturna prostituta transexual


    Fecha: 21/01/2020, Categorías: Incesto Autor: zorro_en_celo, Fuente: CuentoRelatos

    ... pero puedes llamarme Rafa —manifesté.
    
    —Yo soy Alana y puedes llamarme Alana —habló ella.
    
    Alana tenía una larga melena color azabache y usaba un ceñido vestido de tirantes, así como unos negros zapatos de tacón de aguja plateados que se ataban a la altura del tobillo y que elevaba sus tetazas y el sexy culazo que tenía.
    
    —Creo que a las horas que son, podemos pasar de las copas y te invito a mi apartamento —propuso Alana.
    
    —Bien, me parece perfecto —opiné.
    
    Alana, sin pensarlo dos veces, me agarró de la mano y como si fuera mi novia me condujo con ella hasta su apartamento.
    
    —¿vives cerca de aquí? —pregunté.
    
    —Sí, vivo bien cerca. De hecho, había quedado con este amigo que vendría a buscarme —afirmó Alana.
    
    Yo la miraba con desenfrenada lujuria y ella a mí también, pues tenía un cuerpo muy follable y el hecho de pensarlo ya me ponía calentorro y cachondón.
    
    —Estás muy rica. ¿haces algo especial? —conjeturé.
    
    —un poco de ejercicio, dieta sana y además soy profesora de baile, así como otras disciplinas —explicó Alana.
    
    —Tú también te cuidas. ¿practicas algún deporte? —tanteó Alana.
    
    —Nada especial, voy al gimnasio y corro un poco, pero solo a mi ritmo —testimonié.
    
    Después de esta pequeña charla, y tantearnos físicamente el escenario cambió por completo y aprecié y percibí que ahora la cosa iba a más.
    
    Al llegar a su portal, entramos rápidamente en el ascensor y allí empezamos a sobarnos y comernos a besos. Yo le sobaba el culo y las tetas y ella ...
    ... me abrió la cremallera del pantalón y se puso cachonda y lasciva al notar que yo llevaba un tanga.
    
    —Eres un cabrón morboso y libidinoso, el tanga que llevas es provocativamente sexy y muy obsceno. Me has puesto muy salida y cachonda —reveló Alana.
    
    —Intuía que algo pasaría. Me gustan las transexuales morbosas como tú —proclamé.
    
    Me agarró el rabo y empezó a masajearlo con salacidad y lubricidad muy lujuriosa. Al llegar al noveno piso donde ella vivía, entramos a su apartamento, abrió la puerta y nos dirigimos rápidamente a su habitación.
    
    Nos sentamos en un sofá de cuero con estampado cebra y ella me desnudó hasta dejarme solo con el tanga, el concupiscente vestido que ella llevaba era lascivamente sexy y provocadoramente obsceno y se lo quitó hasta quedarse solo con las rojas medias, los zapatos de tacón de aguja plateada que en unas cintas llevaban plata y ese tanga rojo que me volvería loco y me empujaba a taladrarla y barrenarla el ojete y darla placer con mi enhiesta pero dura verga de libidinoso macho en celo.
    
    La muy puta llevaba en sus tetas unos corazones rojos que le tapaban los megrones y eso me daba más morbo y vicio y reforzaba y acrecentaba mis enormes ganas de darle rabo sin parar.
    
    —te gusto, eh, cabrón?, ¿quieres joder a esta zorra depravada en celo?, te pongo cachondo? —evidenciaba Alana.
    
    Yo ya tenía hecha la tienda de campaña dentro del sexy y concupiscente tanga y de un momento a otro parecía que mi duro rabo fuera a salir de él.
    
    —¿me ...
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