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Ayer Regrese a Mi Pueblo
Fecha: 02/02/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: wastedLalo, Fuente: SexoSinTabues
... muchacho y lo hizo entrar en el amplio despacho. Nazz se había puesto de pie. En sus manos sujetaba con fuerza el pequeño bolso Vuitton dando signos de nerviosismo. —Tiéndale la mano para que Eddie se la bese respetuosamente, señora Lee. Nazz soltó una de las manos del bolso y la tendió como le decía la directora, dejándola laxa. El muchacho levantó la mirada y por primera vez se cruzó con la de su nueva madre. Con respeto posó sus labios sobre los largos dedos de Nazz . —En fin, ya tendrán tiempo de conocerse. En cualquier caso, si no resulta, si no le gusta, si piensa que se ha equivocado, ya sabe, puede cambiarlo por otro. Si es de menor edad tendrá que abonar la diferencia pero ya no deberá hacer más trámites. —Gracias — musitó nazz — ¿tiene equipaje el niño? —Evidentemente no, señora Lee. Lo que lleva puesto. Pero no se preocupe, nuestros niños vienen con manual de instrucciones. A la salida le entregarán un dossier sobre lo que es recomendable que haga o deje de hacer… y si tiene problemas puede llamarnos. Mi móvil y el de su tutora está anotado en el dossier. Lo que llevaba puesto Eddie era el uniforme del Centro. Ropa sencilla. —Aquí tiene la llave del collar, señora Lee. Ya sabe que en su casa puede dejar que no lo lleve pero es obligatorio que vaya identificado con él cuando salga a la calle. Y sus documentos de identidad. Custódielos usted misma —. La directora juntó las manos y apoyó su culo sobre el escritorio. Se dirigió al muchacho —: Bueno Eddie confío que tu ...
... nueva señora no tenga queja alguna de ti. Recuerda todo lo que te hemos enseñado. Venga, despídete de sor Pía y de mí, cielito. El muchacho se arrodilló ante la monja del extraño hábito y le besó la mano. Luego se giró y besó la mano de la madre superiora. Nazz se despidió con rapidez y antes de darse cuenta caminaba junto a Eddie que mantenía la cabeza gacha, mostrando a quien quisiera verlo el cromado collar que rodeaba su cuello y delataba su condición. Nazz accionó el mando a distancia y al llegar al coche le abrió la puerta lateral. El muchacho miró el auto con aprensión. Nazz se sonrió. Realmente no sabía nada de la vida. Sólo lo que le habían querido enseñar aquellas extrañas monjas de la orden de las Orfanarias. Eddie entró en el coche con cierto recelo. En sus 9 años de vida, salvo el primero que vivió escondido por su madre para evitar el ingreso en el orfanato, no había salido nunca de los muros de aquella prisión. Por mucho que lo maquillaran de acto de caridad cristiana aquella Institución era como un correccional destinado a reeducar o a educar a los hijos de las prostitutas pobres y no salían de allí hasta que eran adoptados, sin tener previamente ningún contacto con el mundo exterior. Los niños eran sometidos a una brutal disciplina y un férreo aislamiento, encaminados a convertirlos en seres sin más voluntad que la de sus tutoras. Su destino era ser adoptados por mujeres por lo general de más de cuarenta años que o no habían tenido hijos o bien la providencia ...