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SECUESTRADA (3)
Fecha: 16/02/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: noespabilo, Fuente: SexoSinTabues
... lo sé. Yo también me lo he preguntado y tal vez… Sí… Tal vez lo hubiera hecho, me había sorbido el seso, no sabía lo que hacía — Dicho esto estallé en llanto. Celia me abrazó y trató de consolarme. Termine de preparar el sándwich para Migue. En el salón, mi hijo estaba sentado ante el ordenador, leía lo que yo había escrito… — ¡Migue, cierra eso, por Dios! — Exclamé. — No, mamá, quiero saberlo todo, quiero saber qué ocurrió, pero sobre todo, necesito saber por qué ocurrió — El tono y la madurez con que me hablaba mi hijo me sorprendió. — Déjalo mamá, yo también quiero saber que te pasó — Prorrumpió mi hija. — Está bien. Solo os pido que no me juzguéis muy duramente — Los dejé leyendo, di la vuelta, fui mi habitación y me arrojé en la cama. La pena me embargaba. Los días pasaron con relativa tranquilidad. Mis hijos, a veces, parecían enfadados conmigo, pensé que con paciencia y cariño acabarían aceptándome de nuevo, claro que, supongo, ya nada sería igual. El regreso de Pedro fue un alivio para mí. No me reprochaba nada. En nuestra cama, tendido a mi lado, desnudos los dos, acariciaba los anillos de mis pezones y de los labios vaginales… Al parecer le excitaba hacerlo. — He leído tu relato. Lo has pasado mal… En ocasiones, pero por lo que he podido captar, a veces… También disfrutaste. ¿No es cierto? — Me sorprendió su pregunta. — Buueno, la verdad es que… Si, en algún momento no pude evitar correrme debido a la fuerte excitación que me provocaban… No se… El morbo de las ...
... circunstancias, el miedo, sentirme el centro de atención de grupos de personas desconocidas, sin rostro. Pero sobre todo sintiendo a salvo mi identidad. Las personas que participaban no sabían quién era yo… No podrían identificarme… Mi respuesta pareció convincente, arreció en los toque a mi intimidad… Me estaba excitando… Mucho… En aquel momento deseé sentir sobre mi cuerpo las manos de multitud de personas… Hombres, mujeres, rudos, delicados… Cerré los ojos y me dejé llevar… Pero, de pronto, Pedro se detuvo, me dio la espalda… — Buenas noches — Me dijo… — ¿No vas a seguir? — Le pedí. — ¿Para qué? — Respondió, sin más explicaciones… Me dejó totalmente desconcertada, me encogí, adoptando la postura fetal y me cubrí con el plumífero… Pero no podía dormir… Poco después escuchaba los ronquidos de mi marido y me levanté. Fui a la cocina para tomar un vaso de leche, que me ayudara a conciliar el sueño. Sentada ante el vaso, pensando, tratando de comprender la conducta de mi marido. Un roce me hizo mirar hacia la puerta, Celia estaba de pié en el quicio. — ¿Te ocurre algo mamá? — Me preguntó. — No es nada hija, solo que no puedo dormir… ¿Y tú, también estas desvelada? — Si… No dejo de pensar en lo que te ha pasado, no comprendo nada… — Dijo, sentándose a mi lado y estrechando mi mano entre las suyas… — ¿Qué es lo que te preocupa, Celia? — Me duele saber que estabas dispuesta a abandonarnos, dejarlo todo por un… — ¿Por un indeseable? ¿Por una calentura? ¿Porque soy una puta?… ¡Sí, así ...