1. Carlota e Isabel -3-


    Fecha: 28/02/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: MissFlorMayo, Fuente: CuentoRelatos

    En los días siguientes al episodio en la cabaña, regresamos a la ciudad a mi piso, digo, al de La Señora y se comenzó a arreglar todo para que ella se hiciese cargo. Yo quedaba a su merced y la de El Amo. Tenía sentimientos encontrados, por un lado, me sentía feliz por no tener que pensar ni ocuparme personalmente de nada, y por otro lado me sentía mal por haber perdido mi voluntad, mi libertad y todo. Sólo por ser arrogante y estúpida. Esa primera noche en el piso, ya no había vuelta atrás, ella se había cambiado a la que era mi habitación y yo dormiría sobre unas mantas en el suelo delante de su cama completamente desnuda, solamente luciendo el collar. El Amo confiaba lo suficiente en ella como para dejarnos solas y además quiso regalarle esos días para que hiciera conmigo lo que quisiese. En cuanto estuvimos solas, me hizo que me masturbara delante de ella y que le bailara como una stripper. No se sintió satisfecha con el show que le hice y cogió uno de los que hasta ese día habían sido mis látigos, me amordazó y comenzó a pegarme, primero con diversión y luego con una furia que no había conocido en ella aún. Cuando ya me había propinado unos 50 azotes, paró y comenzó a tocarme el coño, a meterme los dedos, hasta que me metió el puño. Mi coño chorreaba de excitación y cuando estaba a punto de correrme, me sacó el puño y comenzó a azotarme de nuevo, con rabia a la vez que gritaba; ¡córrete perra! Ahí me di cuenta de lo sádica que era y cuanto disfrutaba con el dolor, ...
    ... porque el orgasmo fue brutal. Jamás me había corrido de esa manera. Pensé que era cierto lo que decía El Amo, que lo que le hacía a los demás era lo que quería que me hicieran a mí.
    
    Cuando terminé de correrme, La Señora me tiró en la cama y se pegó de mi coño y me lo comió con hambre, provocando que me excitara de nuevo y siguiera mojándome. Me dio permiso para correrme todas las veces que quise y cuando se hartó de comerme el coño, subió a mi boca y me besó apasionadamente mientras retorcía mis pezones. Cuando la miré a la cara, le brillaban los ojos y comenzó a llorar.
    
    -Pude haberte amado y podíamos haber hecho miles de cosas juntas, habernos comido todos los coños que quisiéramos, pero decidiste ser una zorra conmigo y por eso he buscado mi venganza. Ahora las dos serviremos a ese Señor que me creó junto contigo y le rendiremos honor al dios que nos acoge a todos. ¡Ave Satanás! Que tengas bien claro que una vez salgamos de aquí a vivir a la casa del Amo, no tendré piedad y sobrepasaré los límites de toda cordura porque sé que eso es lo que quieres y en resumidas cuentas yo te Amo, aunque seas una perra. Disfruta estos días y vívelos intensamente para que te sirvan de consuelo cuando me convierta en el engendro diabólico que tú y El Amo han creado. Adora conmigo; nos arrodillamos las dos frente al altar satánico que tenía en la casa.
    
    In nomine dei nostri Satanás de Luciferi excelsi. Potemtum tuo mondi de inferno, et non potest Lucifer Imperor Rex Maximus, Dudponticius ...
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