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Confesiones del Padre Arturo: "Ángeles" parte 4
Fecha: 03/04/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: PadreArturo4, Fuente: SexoSinTabues
... hacia el patio pasan a su lado. Los mozalbetes bajaron corriendo motivo por el cual les llame la atención. -¿Cuántas veces debo decirles que no se corre por las escaleras? ¡Para correr está el patio!- les ordeno molesto. Luego de escuchar mi reprimenda se dirigieron a Anita quien solo observaba la escena. - Ven… Estamos jugando al “encantado” (típico juego de niños que consiste en perseguirse y el niño “encantado” no podía moverse hasta esperar que otro lo desencantara tocando su mano)- le dice entusiasmado uno de ellos queriendo llevarla. Anita a sus ocho añitos (casi nueve) comenzaba a mostrarse cada vez más hermosa y no solo era ante mis ojos. Había algunos niños que ya empezaban a fijarse en ella a su corta edad (algo totalmente natural como entenderán, a esa edad los niños suelen tener ese primer amor lleno de inocencia que todos hemos tenido), motivo por el cual comenzaron a querer invitarla a sus juegos. Incluso niños de grados mayores gustaban de ella a escondidas. ¿Pero cómo se todo esto? Cuando llevas un tiempo trabajando con niños como yo, conversando con sus maestras y observando sus actitudes puedes entender como gira su mundo y sus preocupaciones. - No puedo. Voy a ayudar a llevar las cosas al Padre. - responde orgullosa Anita llenándome de regocijo al escuchar sus palabras. Inmediatamente continúa subiendo las escaleras. - Ya escucharon, vayan a jugar al patio y no quiero verlos corriendo en las escaleras…. ¿¿¿Entendido???- grito al último para dejarme oír ya ...
... que algo molestos por la respuesta de Anita decidieron continuar jugando junto a los otros sin hacerme caso. Dentro de mi mente pensaba algo jactancioso: “Si, vayan a jugar como los niños que son. Mientras yo un adulto me cojo a su querida y pura Anita. Ella no está para perder el tiempo con pequeños rufianes como ustedes. ” Mientras subíamos las escaleras, con Anita adelante, no dejaba de observarla desde más abajo y de esa forma apreciar como resaltaban sus caderitas en sus apretados pantaloncillos cortos de gimnasia. Se la notaba aun el rubor en su rostro producto del ejercicio y la transpiración hacia que su ropita le quedara pegada a su cuerpo. Me ponía cada vez más caliente pensando en cómo dentro de muy poco me desahogaría sexualmente con esa tierna niña que había elegido por voluntad propia “agradar a Dios”. Justo cuando iba a subir la última escalera que daba hacia el depósito escucho una voz llamarme desde abajo. - ¡Arturo!- volteo para ver quien me llamaba. Era el conserje del colegio quien se notaba que subía a buscarme con urgencia. - Dígame. ¿Qué sucede?- pregunto algo extrañado. Anita también se había detenido y nos observaba expectante. - Arturo. La mama de un niño Matías de cuarto grado ha venido a conversar, parece que la dirección la ha citado con urgencia. - me dice. - ¿Por qué no la hace pasar hasta dirección?- pregunto con gesto de impaciencia. - No tengo esa autoridad. - responde queriendo deshacerse del problema. - Usted debe recibirla y llevarla hasta ...