1. CONOCIENDO UNOS DESCONOCIDOS


    Fecha: 03/04/2020, Categorías: Gays Autor: lewisvagi, Fuente: SexoSinTabues

    ... apoyándome con ambas manos en su trasero, comencé a darle una mamada solo en la cabeza de su pene y pasando mi lengua por su frenillo con suma velocidad logre arrancarle un quejido de gusto. Al escuchar el quejido de gusto, con mi mano derecha puesta en su nalga; acaricié el más duro de los tres traseros, una pieza de carne suave, tersa y dura que amasaba con gusto. A este también le rocé la raja del culo, no hiso ademan alguno; luego volví a pasar mis dedos por esa raja que se sentía libre de todo pelo, mis dedos incursionaron un poco más dentro y pude llegar a su culito fruncido y cerrado. Su trasero era liso completamente, sus piernas eran lampiñas también y su pubis tenía el pelo justo para saber que sí era un mayor de edad. Con mi dedo medio, hice presión en su trasero y logre meter la primer falange en su recto. Un “up” percibí al decir a retroceder y volver a intentar entrar el resto del dedo. Lo estaba mamando y comencé a dediarlo al mismo tiempo, mi verga saltaba sola del gusto que estaba sintiendo. Los demás se masturbaban a nuestro lado, nadie volteaba a ver otra cosa que mi cabeza mamando al compañero en turno. Solté al trigueño y fui nuevamente hacia el mulato, esta vez; metí descaradamente mi mano bajo sus huevos y toque su ano con mi dedo medio que en el momento en que me movía hacia él me había metido en la boca y lo tenía lubricado con mi saliva. La mano la metí haciendo espacio entre sus piernas y haciendo que las separa un poco para mí y el dedo lo metí ...
    ... sin dilatar tiempo. Al mismo momento, volvía a hacer una mamada profunda al mulato que no tuvo otra que aceptar que le metiera el dedo; mientras me lo mamaba delicioso. Ahora era al mulato al que le metía y sacaba el dedo del trasero. Lo mame y lo dedie como por un minuto y fui por el blanquito. Este ya había observado como metí mi mano entre las piernas del mulato y al sentir que mi mano iba por el mismo camino, él sólito; separó algo las piernas y sentí como si aflojaba el trasero para que metiera mi dedo en su ano. Su esfínter era mucho más apretado que el de los otros dos, este sí dijo un Uuupp bien sonoro, los demás supieron que mi dedo estaba dentro de él. Los miré de reojo y comprobé que tanto el mulato como el trigueño se voltearon a ver y se sonrieron y con ello compartieron que ellos ya habían recibido su cuota de dedo también. Así estuve con estos tres chavalos, los mamaba, los dedeaba y continué como cerca de 20 minutos. Yo estaba agotado de tanto mamar, pero mi instinto me decía que tenía que continuar; una ocasión de estas no se presenta todos los días, tres jóvenes y con buenas vergas que se ofrecían a mí a ser mamados y sumando a esto que les metía los dedos en sus traseros a mí antojo. Ahora, tenía frente a mí a uno de ellos para mamarlo y mis dos manos las tenía metidas en los traseros de los otros dos con uno y dos dedos dentro de sus anos. Los tres, estaban consientes de que a todos les había metido ya los dedos en los traseros mientras mamaba al otro. Todos ...