1. El curita me vuelve dar por el culo


    Fecha: 14/04/2020, Categorías: Información, Autor: danisampedro91, Fuente: CuentoRelatos

    ... iba a buscar de beber.
    
    ¿tú quieres cerveza, o prefieres otra cosa? Me dijo mientras abría la puerta.
    
    Cerveza está bien, le contesté.
    
    Apareció de nuevo el curita con 2 cervezas y 2 vasos, me pasó una cerveza y baso, y llenando este de cerveza, le di un trago dejando luego ambos en la mesita que había.
    
    El curita, haciendo lo mismo que yo, terminó sentándose en el sofá a mi costado izquierdo.
    
    ¿Tienes frío? Me preguntó, echando su brazo sobre mis hombros, y arrimándome a su pecho.
    
    Bueno, algo de frío sí tengo, le contesté; y es que me estaba empezando a coger un poco el frío, al estar así desnudo, y de vez en cuando me daban escalofríos.
    
    Ven me dijo, abrazándome más sobre su pecho. Vamos a terminar las cervezas y vamos para la cama, que allí estaremos más calentitos, me susurraba al oído.
    
    Mientras me abrazaba sobre su pecho, me lamía y mordisqueaba la oreja, luego el cuello y hombro, mientras sus manos jugaban con mi polla, huevos y me pellizcaba los pezones.
    
    Mientras tanto yo, acariciaba su espalda, y jugaba con su polla, que seguía hinchada y tiesa. Le subía y bajaba la piel, dejando su glande al descubierto, y le acariciaba y manoseaba los huevos.
    
    Te gusta la polla, eh mariconcito. Estás hecho toda una nenita, pero una nenita muy guapa, y con un culito muy rico y apetecible. Eres toda una perversión, Dani, me susurraba al oído el curita, sin dejar de magrearme y abrazarme sobre su pecho.
    
    Cuando terminamos de beber las cervezas, yo ya volvía a ...
    ... estar caliente, y con más ganas de que el curita me volviera a ensartar en el culo aquella foronga que se gastaba, y que no había dejado de estar hinchada y tiesa. Ahora además de hinchada y tiesa a más no poder, se mostraba el glande colorado cómo si de un tomate se tratara.
    
    Ven me dijo el cura, levantándose del sofá a la vez que tiraba por mí, cogiéndome del brazo. Vamos para la cama, que allí estaremos más cómodos.
    
    Me llevó a la habitación donde estaba su cama, y después de abrirla, me tumbó sobre ella, quedándome boca arriba.
    
    Me levantó las piernas haciendo que las encogiera, y quedándome abierto y expuesto mi culo y polla a su entera disposición, llevó su boca a mi pobre polla, y después de darle una buena chupada, siguió lamiéndome los huevos hasta llegar a mi esfínter. Allí empezó a lamerme y intentar introducirme su lengua en mi ano, haciendo que yo gimiera cómo si de una gatita en celo se tratara.
    
    ¡Ahhh! ¡ahhh! ¡ay ay ay! Gemía y gritaba yo, mientras el curita lamía mi esfínter y trataba de introducir su lengua. Con mis manos agarraba la cabeza del cura, y sin dejar de gemir y dar grititos, me iba retorciendo de gusto.
    
    ¿Te gusta lo que te hago, eh Dani? ¿Te gusta, pedazo de maricón?
    
    Claro que te gusta, te retuerces de gusto y gimes cómo una putita.
    
    Dejó de lamerme el ano, y echándose sobre mí, hizo que mis rodillas llegaran a mi pecho, y colocando la punta de su polla sobre mi esfínter, empezó a meterme de nuevo su hinchada foronga.
    
    Nada más ...
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