1. Pesadilla en barco mercantil VI


    Fecha: 19/04/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: marinerosado, Fuente: SexoSinTabues

    ... procedimiento de castración. Uno de los groseros y bestias contesto: Dr. Usted no ha castrado ya muchos animales? Hágalo igual con este cerdo. Déjese de contemplaciones que necesitamos convertirla en una cerda obediente y sumisa. Cuando convertimos un hombre a mujer tienen mucho más valor para hacer aberraciones, lo pagan mucho mejor. Grite y me introdujeron una tela en mi boca para no oír mis gritos. Me la taparon con cinta adhesiva fuerte. Mis ojos se me salían de las órbitas por la desesperación. Y sentí que alguien tocaba los genitales con un material suave. Era algodón con alcohol, para desinfectar el área. Antes estos bastardos me habían depilado completo. Y el Dr dijo: aguanta que voy a realizar una incisión. Y me estremecí del dolor causado cuando ese artefacto filoso cortó por el mismo medio mi escrito. La herida debió haber sido de 3/4 de pulgada o algo así. Se detuvo y repitió: volverá a dolerte. Y sí que dolía, imagínate que te agarren los testículos y los aprieten. Duele. Pero peor aún es que te introduzcan los dedos dentro del escroto y te halen los testículos hacia afuera para sacarlos y poder cortarlos. Y así fue, un dolor insoportable recorría toda el área de mi ingle. Sentía sus dedos rebuscando dentro de mí y me dolía. Un jalón fuerte y un dolor como si me arrancarán todo de adentro. Creo que me desmayé. Me despertaron y continúo el suplicio. El doctor dijo: ven aquí están sus glándulas afuera, ahora pongo estás pinzas y corto. Sentí como unas tijeras me rasgaron. Y dijo: ya está le he extirpado sus testículos. Ya no será más hombre. Ahora debo cocer, pero uno de ellos dijo: Dr. cortele todo el escroto que ahora le sobra. Y cuando comenzó volví a desmayarme de dolor. Desperté y me trasladaron aquí. No podía ni mover mis piernas del dolor. Ya te imaginas. Y me traen aquí a tu lado para que sienta y vea cómo hombres de verdad te violan. La noche la pasamos despiertos lamentándonos por la vida que nos estaban obligando a aceptar.
«12»