1. DIA DE CINE


    Fecha: 27/04/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    ... amo dijo: -Ahora tengo que despedirme. Tengo que hacer otras cosas. Muchas gracias por dejarme participar en "tu espectáculo". -Gracias por participar. No hubiera sido lo mismo sin ti –le agradecí yo. -Lo has hecho muy bien mi puta le dije a Maria. Ahora tendrás un premio. Espero que sepas agradecerlo -le dije mientras la acariciaba. Me dirigí a una mesa vacía que estaba más bien alejada. No quería más protagonismo. Mientras me dirigía a sentarme otros amos y amas, me saludaban y felicitaban. Me senté. Mi sumisa a mi lado, en el suelo hincada de rodillas, junto a mi pierna y en silencio, mirando al suelo como una perra obediente. Pedí otro bourbon al camarero, y me dispuse a disfrutar de Ana ahora. Yo por mi parte me abrí de piernas y ordené a mi sumisa Ana que se colocara entre ellas, lo que hizo inmediatamente caminando de rodillas. A mi sumisa, que seguía con el vibrador en su vagina trabajando, -Tu Ana vas a poder comer mi polla, despacito, sin prisas, deleitándote. Mientras me la comes, puedes mirarme. Vamos empieza. Se quedó quieta. Miraba mi bragueta sin saber que hacer. Tuve que enfadarme. -¿A qué esperas? ¿Para que tienes los dientes? Desabróchame el cinturón y los pantalones. Ya estás tardando y vas a conseguir que me enfade, cosa que lamentarías. Mi puta estaba teniendo problemas. Con dificultad había desabrochado el cinturón. Ahora intentaba desabrochar los botones de la bragueta bajo mi atenta mirada. Le quité el cinturón que ella llevaba al cuello a modo de ...
    ... lazo, lo doblé y lo cogí por la parte en la quedaba la hebilla. Me daba la distancia adecuada para alcanzar sus sonrojadas nalgas. - Estás tardando mucho –le dije. Y azoté su culo con el cinturón. Conforme vayas tardando te iré dando más fuerte hasta que mi fuerza no permita más -añadí. Y le di otro azote algo más violento para que viese que no bromeaba. Mi perra se daba prisa en desabrochar los botones de mi bragueta, pues el cinturón caía regularmente sobre su trasero cada vez más fuerte. En cuanto estuvo a su alcance buscó en los calzoncillos y engulló con avidez, y cierta desesperación mi pene, el cual se puso a tragar como quien encuentra agua en medio de un desierto seco, caluroso, polvoriento y solitario. - Te voy a echar una mano. Tu devoción lo merece pedazo de puta. Y me baje un poco los pantalones, y los calzoncillos, para que pudiera recorrer con comodidad toda la extensión de mi verga. Mi zorra, lamía despacio, conforme a mis instrucciones. A veces se daba descansos y se retiraba, aunque los hilos de saliva, la mantenían unida a mi pene. Volvía a la carga y me miraba, como una perra en celo. -¡Qué cara de puta se te pone siempre cuando me chupas la polla! –le dije. Y ella seguía mamando; bajaba con su lengua a mis huevos, los lamía, los chupaba, se los metía en la boca con deleite. El mismo con el que yo saboreaba mi bourbon. Tanto me gustaba la mamada que me hacia mi zorrita que temí correrme antes de lo deseado, por lo que ordene a mi mamona que durante un rato ...
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