1. La reeducación de Areana (26)


    Fecha: 29/04/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    Durante algunos días Areana estuvo libre de las maldades de Lucía. Su Ama escolar se había propuesto que la esclavita se confiara y creyera que aquella amenaza era sólo eso: una amenaza, y lo consiguió. La pobrecita llegó a pensar que estaba a salvo de alguna tropelía que le significara su expulsión de la escuela, pero se equivocaba.
    
    Llegó ese lunes en el que la clase de geografía a cargo de la profesora Dora Godínez tocaba en la última hora. Todo transcurría normalmente hasta que Lucía se incorporó y saltando hacia el costado del pupitre gritó:
    
    -¡¿Qué hacés, asquerosa?! ¡dejá de tocarme!
    
    Areana la miró angustiada y suplicante mientras en el aula se iba expandiendo un murmullo que crecía en sonoridad hasta que la profesora intervino con firmeza, poniéndose de pie:
    
    -¡Basta! ¡silencio! ¡SILENCIO, DIJE! –y cuando hubo conseguido ese silencio se dirigió a Lucía, que no había vuelto a sentarse:
    
    -¿Se puede saber qué pasa, Gutiérrez? ¿Qué es este escándalo?
    
    Lucía reprimió con algún esfuerzo la risa que pugnaba por estallar en su boca y finalmente dijo:
    
    -Pasa que esta degenerada me estuvo tocando, profesora… Me… me estuvo tocando ahí abajo…
    
    -No… -murmuró Areana ganada por la impotencia y la desesperación.
    
    -¡¿Te atrevés a negarlo, degenerada de mierda? –la apremió Lucia y la tensión del momento hizo prorrumpir a la esclavita en un llanto incontenible para el placer de Lucía, de Rocío y de Guadalupe.
    
    -Esto es muy grave. –dictaminó la Godínez y mientras se ...
    ... dirigía a la puerta del aula le ordenó a Areana:
    
    -Guarde sus cosas, Kauffman, y venga conmigo. Usted también, Gutiérrez –y luego a la clase en general:
    
    -Es todo por hoy, alumnas. Abandonen el aula en orden. –y segundos después iba con Areana y Lucía rumbo a la dirección.
    
    La puerta estaba abierta y la directora revisaba unos papeles sentada a su escritorio.
    
    -Permiso… -dijo la docente.
    
    La directora levantó la vista.
    
    -Adelante, Godínez. –autorizó mirando alternativamente a ambas alumnas y preparándose, según le indicaba su experiencia, para analizar y resolver un conflicto.
    
    -Siéntese, Dora. –invitó la directora y la docente ocupó entonces la silla que había ante el escritorio. Con ambas alumnas a su espalda dijo:
    
    -Tenemos un problema grave, señora Ricardina.
    
    La directora miró a las chicas e instó a la docente a contarle el problema y a decirle los nombres y apellidos de ambas alumnas. La Godínez lo hizo y de inmediato pidió la expulsión de la inculpada. El rostro de la directora se veía algo tenso.
    
    -¿Es verdad semejante cosa? –preguntó dirigiéndose a Lucía mientras empezaba a recordar a Areana como una alumna muy difícil, peleadora y revoltosa, aunque inteligente.
    
    -Sí, señora, es verdad… -contestó Lucía procurando ocultar la excitación que estaba empezando a sentir.
    
    -Ahora hable usted, Kauffman, ¿es verdad?
    
    Areana tragó saliva y dijo mirando al piso:
    
    -No, señora Ricardina, no es cierto…
    
    La directora miró a ambas alumnas y a la Godínez ...
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